SUDAR Y SUDAR

“Cuando hay que investigar asesinatos, yo nunca me hago la película. Busco a los asesinos y punto. No me gustan las historias raras. Las películas de detectives no sirven para nada salvo para pasar el tiempo frente al televisor. Es como perseguir fantasmas o brujas. La única verdad es que para atrapar criminales hay que sudar y sudar. Hay que caminar las calles, hablar con los vecinos, con los parientes, los amigos y los compañeros de trabajo. Preguntar en las esquinas y los bares, los boliches, el barrio y el club, donde generalmente nadie sabe nada. Hay que transpirar y tener paciencia. Siempre es sudar y sudar, sin pausa ni feriados. Y sobre todo, hay que pensar. Observar y meditar a fondo sobre los detalles, relacionarlos, rearmar el rompecabezas. Debemos contestar siete interrogantes de oro: qué pasó, quién es la víctima, cuándo ocurrió, en dónde, cómo fueron los hechos, con qué actuó el criminal y por qué.”

“Para investigar hay que pensar a fondo en el crimen; pero de manera diferente, obsesiva, enfermiza. No como todos los demás en el barrio. Con eso no alcanza. Lo que piensa el almacenero, el levantador de quiniela, el gerente del banco, la maestra de música, el barrendero, el dentista, juro que sirve para una mierda. Los criminales no piensan como nosotros. Ellos piensan de una forma extraña. Juro que da miedo”.

“¿Como se llega a la verdad?. Para descubrirla hay que vivir obsesionado con el crimen que se investiga. Seguir todas las pistas sin descartar nada. A veces las mejores pistas están ahí, frente a tu nariz roñosa por los mocos de la gripe, y no las descubrís. Mirás y sólo ves el revoltijo de muebles, papeles, sangre, ropa desgarrada, cabellos pegoteados en la pared y en la alhomada. Está todo delante de tus ojos nublados por el asco pero no podés verlo. Estás como ciego y dormido. No ves nada que puedas anotar en tu libreta. Por eso hay que pensar de manera lógica, pero muy diferente. Husmear en el territorio del criminal con otros ojos: los ojos del cazador sanguinario y del animal cebado. Y yo, cuando salgo a cazar animales, me convierto en perro salvaje. En un reverendo hijo de puta……….
Dice El Vasco, Comisario Bilbao, protagonista de la novela “La plegaria del vidente” de Carlos Balmaceda.

Imágen del rodaje de la película de Gonzalo Calzada basada en la novela homónima.

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