BARTOLOMÉ MONFORT

El Inspector de Policía Nacional Bartolomé Monfort es el protagonista de la novela “Asesinato en la Plaza de la Farola”(2011), del autor Julio César Cano Castaño.

Bartolomé Monfort Tena había nacido en Barcelona, a mediados de los años cincuenta, en el seno de una familia de emigrantes venidos desde el pequeño pueblo de Vilafranca del Cid, en las frías montañas de Castellón. Estudió abogacía en la Universidad de Valladolid, pero prefirió trabajar a las órdenes de su padre en la fábrica familar de sábanas Monfort Textil. Se casa en la Catedral de Barcelona con Violeta Fortuny, también de familia textil. A los dos años de casados, Violeta muere en un accidente provocado por dos conductores que mantenían una carrera suicida, afectados por el alcohol y las drogas. Monfort decide entrar en la Policía. Entregado en cuerpo y alma, en la academia ya le llamban el kamikaze. Casi 2 metros de alto, con ojeras y aspecto cansado, fumador empedernido, conduce un viejo y destartalado Volvo 740 ranchera de color verde oscuro. Un sibarita a la hora de beber un buen vino, su preferido es Marqués de Cáceres, pero tampoco le hace ascos al tinto de bodegas Alvaro Palacios o al tinto Somontano, y a la hora de comer un arroz con bogavante o un arroz con setas y bacalao. Escucha el disco “Animals” de Pink Floyd y al saxofonista John Coltrane.

Otros personajes: la agente Silvía Redó, nacida en Massalfassar, de padre y hermano también policias, tuvo un novio Juan, domina la informática. de 1,70 mts., delgada pero no demasiado, de piernas firmes y espalda recta, rubia, grandes ojos color castaño; la subinspectora Forcada, de 40 años, alta y muy delgada, con un rostro anguloso y perfilado, de pelo negro azabache, viste casi siempre vaqueros de marca y elegantes jerseys de cuello alto que disimulan su largo cuello; el Comisario Romerales, de pronunciada calvicie; el agente Corral y los policias de la Policía Nacional de Castellón Terreros y García, con fama de duros; y por último, el doctor Jaume Ribes, muy joven, muy guapo, alto, delgado y con cara de listo y ojos cansados, y que se hace muy amigo de la agente Silvia Redó.

“Asesinato en la Plaza de la Farola” , que transcurre en Castellón de la Plana, me ha parecido una novela policiaca correcta, con asesinato, una amplia investigación con pruebas que van llevando de un lado a otro, que no es lo que parece ser, y con un inspector triste y melancólico por la muerte de su mujer, que nos recuerda al Carvalho de Vázquez Montalban a la hora de comer y beber, pero al que le queda mucho por investigar.

Julio Cesar Cano Castaño nace en Capellades, Barcelona, en 1965. Ha publicado varios libros de gastronomía como “Cocina carretera y manta (I) y (II)”, “El gran libro de las tapas, 94 bocadillos casi imprescindibles” o “Las mejores ensaladas del mundo”. Y también tres novelas anteriores a ésta, “Musgo y resina”, “Tortillas en Hyde Park” y “Johanna no había visto nunca una montaña”. Actualmente reside en La Pobla Tornesa, Castellón.

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