BIZOT Y WICKENDEN

Jean-Jacques Bizot, de la policía parisina y Harry Wickenden, de Scorland Yard, son los principales protagonistas de la novela “El ladrón de Arte” (2007), del autor Noah Charney.

El primero de nuestros personajes, Jean-Jacques Bizot, es inspector de policia en Paris. Luce una descuidada barba entrecana y una voluminosa barriga, se pasa media novela comiendo o cenando con su gran amigo Lesgourges exquisiteces como ostras, anguilas, espárragos, pied de cochon, fondues de queso y carne y un  postre de arándanos con crème fraîche, regado todo ésto con un “Château Vignot“. En sus investigaciones utiliza una libretita Moleskin.

En cuanto a Harry Wickenden, inspector de Scotland Yard, podemos decir que tiene unos ojos oscuros, con bolsas, y un bigote castaño que le cuelga por debajo de los labios. Aunque de semblante abatido, sus ojos parecían siempre en movimiento. Es muy bajo y calza unos zapatos ortopédicos que va arrastrando bajo una larga gabardina color caqui. Su aspecto puede recordar a un perro Basset. Aunque no fuma, es coleccionista de pipas. Su curvilinea esposa Irma le prepara su plato favorito, ternera en conserva con repollo. A Wickenden les gusta mucho el té verde.

Otros personajes: el doctor Gabriel Coffin, que trabajó para Scotland Yard en la división de Arte y Antigüedades, ahora solo es colaborador y asesor, creció en Escocia y se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Yale, tiene por costumbre ir muy arreglado y siempre con la misma ropa: traje de tres piezas y camisa de etiqueta de puño doble de “Charles Tyrwhitt”, y nunca se separa de su paraguas con empuñadura de caoba de James Smith & Sons. Elizabeth van der Mier, directora de la National Gallery of Modern Art, que lleva el rubio cabello entrecano recogido en una tirante coleta con un lazo negro, traje del mismo color, y labios pintados de rojo, es una interesante mujer con un marcado sentido del humor negro. Claudio Ariosto, que es inspector jefe de la Unidad para Protección del Patrimonio Cultural. El profesor Barrow, que da clases y conferencias a alumnos y visitantes de la National Gallery. Y Genevieve Delacloche, vicepresidenta e investigadora jefe de la Sociedad Maverich, mujer atractiva con el cabello recogido en un moño tirante.

La  novela “El ladrón de Arte” se puede decir que es un auténtico bestseller, se puede leer fácilmente y tiene poco en su interior, aunque, eso si, cuenta una compleja investigación que a los amantes del arte, de la pintura en concreto, les puede gustar. Poco noir, no hay asesinatos y nuestros investigadores son auténticos burgueses degustando delicias culinarias.

Noah Charney nace el 27 de noviembre de 1979 en New Haven, Connecticut, Estados Unidos. En su infancia viaja todos los veranos a Francia, se gradúa en Historia del Arte y Literatura Inglesa en la Universidad de Calby. En Londres estudia teatro y obtiene sendos masters en la escuela Coultaud y en la Universidad de Oxford. Profesor en Florencia y Cambridge. Es director y fundador de la asociación no lucrativa ARCA, que es un comité internacional de expertos sobre prevención de delitos contra el arte y su protección. Trabaja como asesor para los mejores museos y para cuerpos de policía tan destacados como el FBI, Scotland Yard o los Carabinieri y recorre el mundo dando conferencias.

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