MARTIN SERVAZ

El comandante de policía Martin Servaz es el principal protagonista de la novela “Bajo el hielo” (2011), del autor francés Bernard Minier.

Martin es comandante de policía en la comisaría de Toulouse, aunque tiene que trasladarse a Tarbes, un pueblo dentro de un profundo valle de los Pirineos. Es requerido para investigar la aparición de un caballo muerto, decapitado y colgado en la parte alta del teleférico de una central hidroélectrica, a más de dos mil metros de altitud. Martin está a punto de cumplir los 40 años. Es hipocondríaco. Un urbanita de corazón que tiene que traladarse a la montaña. Divorciado de Alexandra, tienen una hija de 17 años, Margot. Conduce un Jeep Cheeroke. Tiene ojeras, las mejillas un poco hundidas y está adelgazando. Viste una chaqueta de terciopelo y unos pantalones vaqueros raídos. De vez en cuando suelta frases en latín. Escucha obsesivamente diferentes sinfonías de Mahler, sobre todo la Quinta y la Octava. Y le gusta leer las Odas de Horacio.

Otros personajes:

– Diane Berg, joven psicóloga suiza, el último título que tiene es el de Licenciada en psicología clinica (DES) por la Universidad de Ginebra. Memoria: “Economía pulsional, necrofilia y descuartizamiento en los homicidas compulsivos”. Mide 1,67 mts. Conduce un viejo Lancia. En sus tiempos de estudiante fue grunge, neopunk y gótica. Tiene una relación con el doctor Pierre Spitzner, que está casado y tiene 7 hijos.

– Canter, jefe de Martin, un coloso con el áspero acento distintivo de los occitanos, antiguo jugador de rugby, más listo que el hambre, agresivo con sus adversarios en la melé. De policía raso había llegado a director adjunto de la policía judicial local.

– Catherine d´Humières, directora del ministerio fiscal, unos 50 años, alta y delgada, viste con elegancia, lleva el pelo teñido de rubio y una bufanda desplegada sobre un abrigo de alpaca. Tiene un perfil y unos ojos brillantes de ave rapaz. Quienes la conocían la encontraban intimidadora y los que no la conocían también. Alguien le había dicho un día a Servaz que preparaba unos extraordinarios spaghetti alla puttanesca y él se preguntó qué les pondría ¿Sangre humana, tal vez?

– Irene Ziegler, capitana de la policía de la gendarmería de Pau, unos 30 años, tiene unos ojos verdes con una profundidad de lago y, bajo la gorra del uniforme, unos cabellos rubios recogidos en un moño. En los labios, un leve toque de carmín, una fina anilla de plata en la aleta izquierda de la nariz y, tatuado en el cuello, un ideograma chino. Tiene una novia, Zuzka Smatanova, eslovaca.

– Vincent Esperándieu, poli joven de la misma comisaría que Martin. Casado con Charlène, una mujer guapísima, tienen un hijo y esperan otro. Vincent tiene una voz lánguida y juvenil. A causa de ella y de su tendencia algo amanerada, algunos compañeros sospechaban que no se intersaba solo por las mujeres, aunque fueran tan guapas como la suya. Escucha “Seven Nation Army” de los White Stripes o “The False Husband” de Isobel Campbell & Mark Lanegan.

– Samira Cheung, otra joven policía de la misma comisaría, de origen chino por parte de su padre y franco-marroquí por su madre. Según nuestro protagonista, el comandante Martin Servaz, tiene un cuerpo impresionante con una de las caras más feas que había visto en su vida, unos ojos saltones realzados con una densa raya de perfil, una boca inmensa pintada de un rojo chillón y una barbilla puntiaguda. Viste una cazadora de piel, una sudadera que proclama “Soy una anarquista”, un pantalón de cuero y botas altas de plástico rojo.

-Gabriel Saint Cyr, juez retirado. Es un excelente cocinero. Prepara, por ejemplo, hojaldre de mollejas de ternera a la trufa y conejo a la mostaza, acompañado de un vino blanco Bâtard-montrachet del 2001, o de un Somontano del Alto Aragón.

“Bajo el hielo” me parece una excelente y densa novela  negra, aunque transcurre en espacios blancos, con varias investigaciones que conduce a un mismo fin. Psiquiatría e investigación policial, con el transfondo de una venganza después de muchos años, y con toda una gama de personajes muy logrados. Aparte de los mencionados, hay varios reclusos y médicos de un hospital psiquiátrico ubicado en las inmendiaciones de donde se producen los asesinatos, que dan mucho juego. El final deja abierta la continuación de esta historia y su personaje central, el comandante de policía Martin Servaz. Muy muy recomendable.

Bernard Minier, francés, autor de varios relatos, con esta su primera novela “Bajo el cielo” , Glacé en frances, consiguió el Premio Polar de Mejor Novela Francesa. http://www.lafringalelitteraire.com/v/883ec0f69f9aa6fef7fdd70006b13a85551e6135 http://www.lafringalelitteraire.com/v/0e137d4c2dcc9c3ee380e019e24ef89a7cffbceb

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