GATACA

El comisario Franck Sharko y la teniente de policía Lucie Henebelle son los protagonistas de la novela “Gataca”(2011), del autor francés Franck Thilliez. Sus anteriores libros ya los reflejamos en otra entrada de este mismo blog.

Sharko es comisario de policía de la OCRVP, la Oficina Central para la Represión de la Violencia contra las Personas. Lleva 25 años en el Cuerpo, 20 de ellos en la Criminal. Viudo. Mide 1,85 mts. y pesa alrededor de 70 kgs. Ha adelgazado mucho a raíz de los acontecientos que le han sucedido en el último año (léase anterior novela “El Síndrome E”). Viste vaqueros demasiado anchos, camiseta negra y náuticos. También se pone su viejo traje de color antracita, que le queda muy grande. Lleva el cabello cortado a cuchillo. Sigue con las gafas de sol remendadas con pegamento en una varilla. Pero ya no colecciona trenes en miniatura. No para de beber cafés descafeinados. Y suele llevar consigo una pistola Smith & Wesson.

Lucie era teniente de la policía de Lille. Después del secuestro y asesinato de sus hijas ha decidido abandonar la policía. Ahora, después de conocer alguna pista sobre el criminal que le arrebató a sus hijas, vuelve a investigar por libre y de acuerdo con Sharko. Al abandonar la policía se ha puesto a trabajar unas horas en un centro de atención al cliente. Tiene 38 años. Viste con vaqueros, camiseta gris por fuera del pantalón y lleva el pelo recogido en una coleta. Come risotto de crozets y en alguna ocasión compra comida japonesa, sushi, para comer en compañia de nuestro comisario. Porta una pistola semiautomática Mann, del calibre 6,35 mm. Vive con su madre, Marie Henebelle, que después de los últimos sucesos encadena cafés y medicamentos para mantenerse consciente. Parecía haber envejecido diez años en apenas unos días. Sigue en casa su perro labrador Klark.

Otros personajes: el capitán Bertrand Manier, antiguo jefe de Sharko, un tipo delgado y nervioso, de rostro de papel de liar: blanquecino, hosco, tenso. Trabaja mucho, come poco y se rie aún menos. Un hombre arisco al decir de algunos, un verdadero cabrón según otros. Sarkho ve en él la suma de ambos. Ni que decir tiene que se llevan a muerte. Su nuevo jefe es Nicolas Bellanger, que sí reune características para ser un buen jefe de equipo. Soltero, inteligente, deportista y ambicioso. El actual compañero de Frank en la brigada es el teniente Jacques Levallois, de 30 años, con cara de ser el primero de la clase y torso musculoso. Fuma y mastica chicle de menta, es un guaperas parecido a Brad Pitt en “Seven”.  También aparece Robillard, otro teniente de policía. Clementine Jaspar, que es primatóloga, una mujer de cabello oscuro, de rasgos cansados, alrededor de 50 años y con un  lejano parecido a Sigourney Weaver en “Gorilas en la niebla”. El doctor Duvette, que es psiquiatra. El forense Paul Chénaix. Y el director del laboratorio de biología molecular de la policía científica de Paris, Jean-Paul Lemoíne.  

Me ha gustado mucho, e incluso impresionado, esta novela. “Gataca” es la continuación de “El Síndrome E”, también muy buena. Con los mismos personajes centrales, Sharko y Henebelle, una pareja que a mi juicio funciona muy bien. Separados y después unidos por una colosal desgracia se lanzan a una investigación en busca del genoma humano, la teoría de la evolución  y las raices del mal. Crueles asesinos y médicos que no dudan cometer los experimentos mas deleznables para, según ello,s conocer el comportamiento del ser humano. “Gataca” es un ladrillo, un fenomenal labrillo de más de 650 páginas, que te atrapa prácticamente desde el primer hasta el último párrafo ¡Animaos a disfrutarla!

Franck Thilliez nació el 15 de Octubre de 1973 en Annecy, Francia. Es ingeniero de nuevas tecnologías y autor de varios libros. Su anterior novela, “El Síndrome E”, donde se analizaba la posible manipulación de la mente humana a través de una historia inteligente y vertiginosa, se está convirtiendo en el libro revelación del thriller de culto.               

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2 comentarios en “GATACA

  1. La tengo pendiente. Con El síndrome E me llevé un descomunal mosqueo con el final, por dejarnos con la miel en la boca. Además ¿qué manía tienen las editoriales de este país con publicar series de novelas empezando por la mitad? Es un verdadero jaleo para el lector … (con las de Jo Nesbo pasa lo mismo, por ejemplo)

    Un saludo

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