USURA

Los inspectores Antoni Rivas y Aurora Quirantes son los principales protagonistas de la novela “Usura”(2012), del escritor almeriense Pedro Asensio Romero.

Antoni Rivas es inspector de policía en la ciudad de Almería. Viene de la Unidad Criminal de Cerdanyola, en Barcelona. Tiene 32 años. Tiene su domicilio en la Puerta de Purchena. Muy alto, con hombros fuertes, algo caidos, espalda ancha y brazos robustos. Ojos grandes y claros con largas pestañas. Nariz fina y cejas muy pobladas. Su semblante refleja gravedad, como si mantuviera un inalterable estado de introspección. En cierta ocasión viste con una camiseta blanca, cazadora gris estilo tejano, pantalón vaquero del mismo color y zapatos negros con suela de goma transpirable. Desayuna en el café Barea, café y tostada de tomate. En su casa, de madrugada, cuando está investigando en Internet, varios cafés con galletas de jengibre. Rivas, de joven, formó parte de una banda de punk, “Q de Ka”. Ahora le gustan Calamaro, Fito Páez, Gustavo Cerati o Fabiana Cantilo. Suele hacerse unos largos en la piscina municipal. Compra caramelos de menta y regaliz en Mercadona. Su padre fue un mítico comisario en Sant Cugat del Vallés.

La comisaria Aurora Quirantes, Auri la llama Rivas, pertenece a la brigada judicial de la policía de Almería. Tiene 36 años. Divorciada, tiene un hijo. Quirantes tiene el semblante grave y la mirada distante. De sonrisa incompleta, ojos rasgados, oscuros, brillantes cuando habla. De voz potente y decidida. De anchas caderas y complexión fuerte, no muy alta. Suele vestir siempre con pantalones vaqueros. En el coche escucha un CD de León Gieco. Es sequidora del C.D. Español del Alquián. Duerme en una cama amplia con sábanas de un rojo intenso. A veces duerme, y algo más, con Rivas. Auri practica spinning; y detesta la política.

Otros personajes: Lupiáñez es el inspector jefe de la Brigada Judicial. De mediana estatura, fornido sin llegar a gordo, con el pelo cano y una pronunciada nariz. Suele vestir con traje chaqueta y se rocía con un intenso perfume que impregna el ambiente de la sala de reuniones de la comisaría. Aguilar es subinspector. Blázquez, de la policía científica. Miguélez, el poli más veterano de la brigada. Melisa Molina es forense, amiga de Rivas. Sale a caminar con él, es una mujer entusiasta, jovial, irónica y siempre dispuesta a gastar bromas, viste un chándal de color celeste con unas líneas finas rosadas, que marcan el perfil de su silueta. Y Ruben Almócita, profesor, de treinta años, mediana estatura y extremadamente delgado. De aspecto débil, como enfermizo o mal alimentado, de rostro geométrico y perilla perfectamente recortada.

Me ha parecido muy interesante esta novela de Pedro Asensio Romero. Es una narración mezcla de novela negra, economía y pequeñas dosis de historia. Y aunque parezca mentira, se lee fácil y es muy amena. Además está de plena actualidad cuando habla de la usura de las cajas de ahorro, de sus directivos y sus comisiones extraordinarias. Y los comportamientos humanos, tan bipolares en algunas ocasiones. Y la Iglesia al fondo. También me han gustado sus principales protagonistas, los inspectores Rivas y Quirantes. Parece que hay química entre ellos, y dudas por lo que han dejado atrás, quizás en el futuro vuelvan a aparecer.

Pedro Asensio Romero nace en Almería en 1967. Estudia Económicas en la Universidad de Murcia. Funcionario, después designado concejal y vicepresidente de la Diputación de Almería. Más tarde entra a formar parte del Instituto Cervantes y se traslada a Oriente Medio, trabajando como administrador en Beirut, Amman y Damasco. En 2002 vuelve a España y se incorpora al Ayuntamiento de Almería, donde sigue impartiendo cursos y seminarios sobre la comunicación, el marketing y la función pública, a políticos y directivos locales. Entre sus aficiones podemos señalar que ha practicado varios deportes, tocar el piano o la     guitarra flamenca.  Ha publicado varios ensayos y otra novela además de “Usura”,  “Un economista de letras“(2009).   

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