El canto de las sirenas

El psicólogo Tony Hill y la detective Carol Jordan son la pareja protagonista de la novela “El canto de las sirenas” (1995), de la autora escocesa Val McDermid.

Tony Hil es psicólogo experto en estudios de mentes criminales. De pelo oscuro, suele llevarlo corto con la raya a un lado, y la barba de tres días. Sus ojos son de un color azul profundo, con ojeras. Mide algo más de 1,70 metros. Delgado. Buenos hombros. Caderas estrechas. Viste con trajes muy pasados de moda. Duerme con un edredón de plumas y un pijama holgado. Colabora con el Ministerio del Interior, dentro de la Unidad Nacional de Criminología.  Mantiene relaciones pornográficas por teléfono con una extraña mujer. Desde joven tiene disfunciones sexuales, problemas para tener y aguantar una erección. Le gusta la cerveza Boddingstons fría. Cuando está solo para comer saca del frigo una bandeja de plástico de lasaña congelada. Con Carol se comen unas cebollas bhaps y un pollo pakora, en el café asiático de Greenholm. Y suele gustarle tomar una copita de brandy cuando está tumbado en la bañera.

Carol Jordan es detective de policía en la pequeña ciudad de Bradfield. Vive con su hermano Michael, que es experto en informática, y con un gato negro al que llama Nelson. Es rubia. Viste unos vaqueros negros Katharine Amet, una camisa de lino de color crema de French Connection, y un jersey de canalé gris de la sección masculina de unos grandes almacenes. Es cinturón negro en Cluedo. Ha veraneado en la isla de Itaca. Toma el café solo sin azúcar. Escucha en el coche a Elvis Costello y canturrea “te burlas y flirteas… y brillas como los botones de tu camisa verde”.

Otros personajes: John Brandon es comisario del Departamento de Homicidios de la Policía Metropolitana de Bradfield, de rostro apesadumbrado, de no haber elegido trabajar como policía, habría sido candidato ideal para director de funerarias. Mide casi 1,90 metros, delgado, más bien huesudo, de ojos oscuros, mirada profunda, peina canas prematuras, grises como el acero. Derek Armthwaite es comisario en jefe, de fulgurantes ojos azules, y con un espíritu ultraconservador. Tom Cross, subcomisario, alias “Popeye Cross”, con dos ojos saltones como dos huevos duros, con panza de cervecero. El pelo, de color pardo, le clareaba en la coronilla, como si se tratase de la tonsura de un monje. Don Merrick es sargento. Dave Woolcott es detective, calvo. Kevin Matthews, poli de rebeldes rizos pelirrojos que se acuesta con Penny Burgess, periodista del “Sentinel Times”, a la que gusta mucho meter la narices en noticias que tienen que ver con la policía y sus investigaciones. A Penny también le gusta mucho el chardonnay californiano.

Me ha gustado “El canto de las sirenas”. Típica novela negra con asesino en serie. En esta ocasión con un homicida muy brutal y sanguinario. Escoge a sus víctimas y las tortura terriblemente antes de matarlas. Entre sus artilugios de tortura se encuentra alguno que utilizó en su día la Inquisición española. Aunque no se describen muy detalladamente estos momentos de violencia inusitada, sí que resulta una narración dura y fuerte. Es la primera novela, aunque escrita en 1995, que se publica en nuestro país de esta autora con los protagonistas Hill y Jordan. A éstos les falta un poco de fuerza, pero en general me han gustado. Veremos cómo evolucionan si se publican las siguientes entregas de esta saga. Ya tiene siete escritas, que ha tenido mucho éxito en varios países de Europa. La popularidad de estos libros llevó a que se rodara en el Reino Unido la serie de televisión “Wire in the blood“. Lo que digo, muy recomendable y, en algunos capítulos, muy dura.

Val McDermid nace el 4 de junio de 1955 en Kirkcaldy, una pequeña localidad de tradición minera de la costa este de Escocia. Tras estudiar Literatura inglesa en Oxford, ejerció como periodista en diversos diarios durante más de quince años. En el año 1995 ganó el Premio Gold Dagger con esta “El canto de las sirenas”. Sus obras, centradas sobre todo en los aspectos psicológicos del crimen, han tenido mucho éxito, a destacar “Lugar de ejecución” (1994), “Asesino de sombras” (2004), “Un eco lejano” (2006), “Delito en la piel” (2007), “El cuerpo tatuado” (2008) o “Un terriorio oscuro” (2011).

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