El guardián invisible

La inspectora de la Policía Foral de Navarra Amaia Salazar es la protagonista de la novela “El guardián invisible” (2013), de la escritora donostiarra Dolores Redondo.

Amaia es inspectora dentro de la sección de Homicidios. Vive en la calle Mercaderes de Pamplona. De elevada estatura, cuerpo delgado y nervudo. Suele elegir vestimenta algo sobria. No suele llevar joyas, excepto la alianza y unos diminutos pendientes que su marido le decía que eran de niña. El pelo, rubio y largo siempre recogido en una coleta, y el escaso maquillaje contribuían a darle un aspecto serio y algo masculino. De educación católica, musita una oración cuando está frente a un cadáver. Ha estado en Quantico, Estados Unidos, en unos cursillos impartidos por el FBI. Porta una pistola modelo Glock 19. Está casada con James, que es un escultor norteamericano. No tienen hijos, pero lo intentan por todos los medios. James a veces le prepara para comer unos espaguetis con setas, acompañados de vino rosado de Chivite. Casi toda la acción de esta novela transcurre en Elizondo, Navarra, donde su tía Engrasi tiene una casa; y donde también viven sus hermanas Flora y Ros. En el restaurante Kortarixar piden bacalao frito y chuletón de buey, todo ello regado con una botella de Remelluri tinto. Para la investigación que está llevando a cabo, la inspectora Salazar lee el libro “Brujería y brujas” de José Miguel de Barandiarán.

Otros personajes: Jorge San Martín es doctor forense, conduce un deportivo, lleva un bolso Gladstone donde guarda sus útiles de trabajo. Estébanez es jueza, conduce un todoterreno. Jonan Etxaide, que además de subinspector es antropólogo y arqueólogo. Le gusta pasear bajo la lluvia, es gay. Fermin Montes, inspector, musofóbico, divorciado, no lo lleva muy bien, problemas con el alcohol, viste una vistosa corbata de seda morada, muy cara, sobre una camisa lila; el efecto era elegante pero con un tufillo a poli de Miami que resulta chocante. Para redondear calza unos mocasines de firma y va permufado de Armani. Iriarte es otro inspector que posee unas manazas dignas de un aizkolari. En su despacho tiene calendarios con una Inmaculada Concepción y otro de Nuestra Señora de Lourdes. Zalbalza es subinspector, le cae mal Amaia, piensa que es una zorra arrogante. Padua es teniente de la Guardia Civil. El doctor González y la doctora Takchenho son investigadores expertos en ADN de animales.

“El guardián invisible” me ha parecido una novela negra en su esqueleto central, con varias arterias o ramificaciones a su alrededor. Quiero decir que hay un asesino en serie que mata jóvenes; y policías investigando para tratar de dar con él. No obstante, a lo largo de sus capítulos también nos encontramos con el tema de las relaciones familares de la protagonista, la inspectora Salazar. El constante recuerdo de un pasado con su madre y con sus hermanas; y un suceso que estuvo a punto de costarle la vida. También nos encontramos con referencias a la brujería y las creencias populares de un pasado no tan lejano Y, por supuesto, toda la novela es un canto al bellísimo Valle del Baztán y más concretamente a su capital, por así decirlo, Elizondo. Mantiene la intriga hasta el final, que cuenta con un desenlace sorpresivo, por lo menos para mí. Quizás a los personajes, Amaia Salazar y resto de investigadores, les falte un pelín de fuerza. Pero bueno, como parece ser que esta entrega va a tener su continuación, esperemos que su autora les imprima este poquito más de porte que les falta. Recomiendo la lectura de “El guardián invisible” que además transcurre en Navarra, tierra en la que yo medio vivo.

Dolores Redondo Meira nace en el año 1969 en San Sebastián. Estudia Derecho y Restauración gastronómica. Ha escrito varios relatos cortos, cuentos infantiles y la novela “Los privilegios del ángel”(2009). Varias editoriales internacionales han comprado los derechos de publicación de “El guardián invisible” y la venta de los derechos cinematográficos al mismo productor que apostó por la trilogía Millennium, de Stieg Larsson. Esta novela inicia la llamada “Trilogía del Baztán”, completada con “Legado en los huesos” y “Ofrenda a la tormenta”, todavía inéditas, en las que seguiremos las investigaciones de la inspectora Amaia Salazar.

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8 comentarios en “El guardián invisible

  1. He leido las tres novelas sin poder parar, me han enganchado y mantenido la intriga. En alguno momento de la lectura he sentido auténtico miedo.
    Lo que le pido a una novela es eso, que no la pueda dejar y esta trilogia lo ha conseguido.

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  2. Quizá un ambiente demasiado ruralizado para hacernos creíble esta trama, que incluso sus referencias a Pamplona no consiguen evitar. Un ambiente especial y diferente recreado sin tantas aspiraciones de verosimilitud se encuentran en las dos novelas negras publicadas por Ramiro Pinilla y su detective-librero Samuel Esparta, ambientadas en el Getxo de postguerra y de las cuales no he visto referencias en este blog. Un saludo

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  3. No he leído la novela, pero mujer escritora y protagonista inspectora suelen deparar argumento de película de antena 3.

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  4. Como novela costumbrista no está mal, como novela negra es un poco deficiente. ¿Alguien ha visto a un forense dar clases en el medio de una escena del crimen? ¿Un asesinato de una chica que luego se olvida tan ricamente como por arte de magia? “Búscame todos los crímenes de chicas bla bla bla” ¿En Elizondo? Elizondo ahora es Nueva York…Hermosas las descripciones, pero lo de los seres mitológicos es un poco sonrojante.

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  5. Hola, Julio, me ha gustado bastante esta novela, y me apetece hacer una escapadita a conocer esa zona navarra, que tiene que ser muy bonita. Esperemos que la serie gane aún más en interés. Saludos

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