CIEN AÑOS DE PERDÓN

El inspector Ramos es el protagonista de la novela “Cien años de perdón” (2013), del autor murciano Claudio Cerdán.

El inspector de policía Antonio Ramos ha estudiado Filología. Vive en Arenales del Sol, término que pertenece a Elche. Está casado con Beatriz. Tienen dos hijos, Ernesto de dieciseis años, gordo y zoquete; y Leocadia, Leo, que es una adolescente rebelde de falda corta y boca grande. Ramos dice que “su mujer nunca le quiso y que tiene unos hijos a los que no conoce”. Es racista, machista y violento. Su armadura es la indiferencia. Fuma Camel. Le frustra que pierda el Real Madrid. Tiene dos caras, una en el trabajo y otra en su casa.

Otros personajes:

– Marc Fons, Fonsi, el compañero inseparable de Ramos. Tiene treinta y un años, seis de ellos en la policía. Estuvo infiltrado entre los ultras del Atlético de Madrid casi nueve meses. Consumió porros y alguna que otra rayita con el permiso tácito del Estado. Un matón que presume de su puño de hierro y que tiene mirada de neonazi.
– Pilar Hurtado es la roja, o sindicalista, de la comisaría. Tiene con Ramos una relación muy extraña. Excelente interrogadora e infatigable sabuesa.
– Martínez es otro poli de la misma comisaría, que siempre se está haciendo el gracioso y contando chascarrillos.
– Llorente es el comisario. Un tipo alto, de bigote espeso y canoso, trajeado como para ir a un entierro, y con porte de político en ciernes. Lleva un Rolex de plata, y Hércules es la contraseña de su ordenador.
– Portela y Moreno son dos agentes de uniforme.
– Morales es el juez.
– Roger Escudero es fotógrafo de prensa y una auténtica víbora traicionera.
– Miñarro es el inspector jefe, conserva el record provincial de absentismo laboral. Va y viene sin enterarse de nada. Los nuevos no entienden quién es ese tipo desgarbado y con gafas que tartamudea cuando se pone nervioso.
– Luis Dolera es médico forense, amante del buen comer y mejor beber. Es el vivo retrato de Papá Noel. Todos en la brigada piensan que trabaja con muertos porque son los únicos que aguantan su halitosis perenne.
– Y el doctor Cortés, un tipo de porte elegante que viste traje y corbata. Jefe del Psiquiátrico y amigo íntimo del alcalde, aunque sin aspiraciones políticas conocidas. Tiene el entrecejo depilado y una manicura excelsa, con una alianza dorada  en su mano izquierda que le ata al recuerdo de su viudedad.

Dura, muy dura y violenta me ha parecido estos “Cien años de perdón”. Esta novela policíaca cuenta la historia de un inspector de policía que parece estar de vuelta de todo. No conocemos sus vivencias anteriores, pero ahora es un ser de lo más agresivo que te puedes echar a la cara; que no cree en nada ni en nadie, y que sólo va buscando su beneficio personal. Además es racista con los inmigrantes y machista con todas las mujeres. Eso sí, luego en casa, su mujer y sus hijos no paran de vacilarle. En algunos capítulos se convierte en un thriller, con un ritmo vertiginoso, donde hay palizas y muertos a tutiplén. Por supuesto, no faltan el tráfico de drogas, la prostitución o la corrupción policial.Y algún detalle surrealista, como la aparición de un personaje conocido como “el zorro”, que aunque sabes a quién se refiere, no entiendes qué pinta en esta historia. Una novela para quien le guste la literatura de acción y le aburran las historias tranquilas.

Claudio Cerdán nació en Tecla, Murcia, en 1981. Licenciado en Sociología. Tiene publicadas dos novelas fantásticas “El Dios de los Mutilados” y “Cicatrices”. Ha dibujado cómics y ha escrito y dirigido cortometrajes. En el 2011 publica “El país de los ciegos” con la que obtiene el Premio Novelpol 2012 a la mejor novela negra del año, y queda finalista del XIII Premio Lengua de Trapo y del Premio Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón.

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