La casita de jengibre

El comisario de policía Conny Sjöberg es el principal protagonista de la novela “La casita de jengibre” (2008), de la autora sueca Carin Gerhardsen.

Sjobërg es comisario de la policía judicial, en la jefatura de Östgötagatan, junto al canal de Hammarby, en Estocolmo. Está casado con Asa, que es profesora de matématicas y educación física en el instituto Frans Schartaus. Tienen cinco hijos. Sjobërg suele viajar en metro. Cuando va en coche, sintoniza Radio Estocolmo, y en alguna ocasión escucha “Brothers in arms“, de los Dire Straits. Suele comer en el Café de Lisa, que está en la calle Skanegatan, junto con varios colegas. Se pide unos bocadillos de albóndigas caseras y una ensalada de remolacha. Le gusta beber glögg, vino caliente. Juega al tenis  una vez a la semana con su amigo el inspector Sandén. Después, un rato de sauna.

Otros personajes:

Jens Sandén es inspector, se lleva muy bien con Sjobërg. Desayuna café con ensaimada. Con sobrepeso, pero no se corta nada a la hora de comer y beber. Y muy bromista, con él es difícil aburrirse.

Gabriella Hansson es inspectora de la policía científica. Una profesional extremadamente competente: correcta, rápida, con iniciativa y por completo centrada en su tarea.

Petra Westman es una agente joven del equipo de Sjöberg. Musculosa, suele ir al gimnasio de la comisaría. Prefiere el té al café.

Jamal Hamad, poli de la misma brigada. Es de ascendencia libanesa.

Lotten es la recepcionista de la comisaría. Einar Eriksson, otro inspector. Hadar Rosén es fiscal. Koj Zetterström, forense; y Hakan Carlberg, de la policía científica, un tipo atlético de unos cuarenta años, con el pelo oscuro y rapado; y de carácter alegre y agradable.

Estamos ante una sueca más. En “La casita de jengibre” de Carin Gerhardsen, se cuenta la historia de una investigación sobre lo que parece ser una venganza del pasado. Del personaje central, el comisario Conny Sjöberg, lo que más me ha llamado la atención es que está felizmente casado, tiene cinco hijos y aunque su mujer también trabaja, apenas tienen problemas de horarios y tareas domésticas. Hábilmente, la narración te lleva por unos derroteros que puede que al final no sean los correctos ¿o sí? No me ha gustado que una historia colateral se quede sin solución. Lo dicho, otra novela sueca más, bien escrita y poco más.

Carin Gerhardsen nace el 6 de diciembre del 1962, en Katrineholm, Suecia.  Es matemática y trabajaba dentro del ámbito informático. Esta novela, La casita de Jengibre, es la primera que escribió sobre género negro, y la única, hasta ahora, que se ha publicado en nuestro país.       
  

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