Barrendero, Enterrador, Ferroviario

Pío es el principal protagonista de la novela “Barrendero, Enterrador, Ferroviario” (2012), del autor aragonés Jon Lauko.

Efectivamente, Pio Tabuenca Cutando es barrendero, enterrador y ferroviario. Recoge la basura de sus vecinos en un carro tirado por su borriquita Babieca. Ejerce como enterrador en el campo santo situado en Sabinar. Además, es el ayudante del guardagujas en la estación de tren. Es un hombre bueno, humilde y con pocas luces. Está soltero y vive solo. Tiene una cojera en la pierna derecha, debido a una caída que tuvo en el cementerio. Fue soldado falangista en la guerra civil española, recuerda la batalla de Teruel, y cuando quiere darse importancia se pone su vieja camisa azul con sus flechas. Le gusta beber coñac Osborne como a todos los hombres del pueblo. Y en Casa del Chato se echa un “sol y sombra“. Se prepara la comida en casa: en un cazo con agua hirviendo, un pellizco de sal, dos patatas, un manojo de verdura, un huevo y esperar a que se cueza; luego corta un dedo de tocino, lo echa en la sartén y cuando se funde pone a freír la matanza dorando bien las costillas; un trozo de pan y un vaso de vino de la garrafa. Y que no falte un farias.

Otros personajes:

Antero es cabo de la Guardia Civil, está casado con Gabriela. Enfundado en su capote, amodorrado a la estufa de carbón que tira mal. Sin el tricornio se le veía un enorme cogote rasurado de aspecto infantil, que contrasta , mirándolo de frente, con una barba cerrada, una mandíbula cuadrada  y unos ojos pequeños, negros, protegidos por unas cejas espesas. Fuma “caldo“, como todo hombre por esas fechas.

Serafín es guardagujas. Un hombre corpulento, de baja estatura y manos romas; en invierno lleva permanente puesto un traje de pana negro, botas de cuero, gorra visera con orejeras y un tabardo marrón.

Don Antonio es el jefe de estación.

Pilar, la cantinera de la Estación Vega.

Andrés “el del molino” tiene mucho dinero.

Domingo es factor de la Estación Nueva; y Genaro, factor de la Estación Vega.

Casimiro Cutando Benedicto es maquinista.

Avelino es un mendigo que vive en el túnel del tren. Es familiar de Agapito.

Felicitas trabaja en la centralita teléfonica.

Benito es el nuevo factor de la Estación Nueva.

Me ha gustado mucho esta novela. De tintes costumbristas y desarrollada en un medio rural en la España franquista del año 1956. Novela negra atípica, no hay inspector ni detective, pero muy bien ambientada. A veces no es lo que parece, los personajes no son lo que creemos que son. En esta época hay que disimular. Pero los que tienen dinero, como ahora, hacen lo que quieren. Me ha cautivado mucho el personaje central, Agapito, aunque es la antísesis de un detective o comisario de cualquier novela negra actual. Muy recomendable.

Jon Lauko es el seudónimo de Francisco Rubio. Fue discípulo de José Antonio Labordeta. Aragonés, vive en Barcelona. Catedrático en el Instituto Montjuic y profesor de Álgebra en la Escuela de Caminos. Ha escrito cuentos y relatos, y un libro de viajes titulado “Viaje a la Comunidad de Albarracín”. Esta que hoy reseñamos en su segunda novela. La primera “Donostia”, es un thriller situado en el País Vasco en la década de los 70.

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