Sancho Bordaberri / Samuel Esparta

El librero y escritor Sancho Bordaberri y su personaje, el detective Samuel Esparta, son los principales protagonistas de las novelas “Solo un muerto más” (2009) y “El cementerio vacío” (2013), del escritor bilbaíno Ramiro Pinilla.

El joven Sancho Bordaberri tiene abierta una modesta librería de lance en Getxo. “Librería Beltza” la llama. Es un gran admirador de escritores de novelas policíacas como Hammett o Chandler. Ha escrito varias novelas, pero todas le han sido rechazadas o devueltas por las editoriales. Sancho vive en la empinada calle Salsidu, donde su familia tiene la casa en alquiler desde hace más de noventa años. Su padre fue fusilado en la Guerra Civil. Ahora vive con su ama y su hermana Elise, joven de hermosa cabellera rubia, que es costurera. Tiene un novio, Roberto Echániz, dueño de una pequeña tienda de ultramarinos, gracias a la cual entra algo de comida en casa. Elise friega los cacharros con Chimbo y su madre escucha la Pirenaica.

Sancho Bordaberri, cansado de fracasar con sus novelas negras, decide él mismo convertirse en detective privado y escribir sus propias investigaciones. Desde ese momento, las lleva a cabo en la vida real. En homenaje a Sam Spade, el detective protagonista de las novelas de Hammett, decide llamarse Samuel Esparta. Se pone un traje que lleva muchos años en el armario, corbata y sombrero americano. Ahora ya puede salir en busca de sospechosos.

Koldobike es la empleada de la librería. Su padre está en la cárcel condenado a 30 años. Tiene el pelo color zanahoria, pero no duda en teñírselo de rubio y rizárselo. Además se pone una falda tubo para ser la secretaria ideal de su jefe, ahora convertido en sabueso. Incluso le permite decirle gracias muñeca.

Otros personajes:

En “Sólo un muerto más” aparecen Antonio Zalla y su hijo Tomasón. Luciano Aguirre, que es un matón falangista y de macabro bigotito. Don Manuel, que es maestro, tiene poco más de cincuenta años y el pelo prematuramente blanco. Alto y más bien flaco. Sus alumnos le llamaban Lapicero. Lucio Etxe. Julio Inchauspe, el médico. La señorita Mercedes, que es la maestra de Algorta. Eladio Altube, que es dueño de varios negocios de ferretería, crianza de gallinas, es prestamista… El carlistón de don Eulogio, párroco de San Baskardo. Luis Federico Larrea, de los Larrea de Neguri, que colecciona trastos viejos, recuerdos históricos.

En “El cementerio vacío” aparece Pedro, un maketo sospechoso de un crimen. Santi Belarritabena es aizkolari, no ha cumplido veinte años, es alto, delgado y moreno. Ignacio Artigas es cura coadjutor, muy facha. Cayo Fernández es comisario. Beremundo Basurko, de la funeraría de Algorta. Don Pedro Sarria es un cura que debajo de la sotana lleva una ikurriña. La abuela Simona, la de Ukamena, que es una Amagoya. Susana Treviño, la de Ebiñoena, que es levantadora de piedras. Palento y Domenon; y en el recuerdo… Humprey Bogart.

Me han gustado estas dos novelas de Ramiro Pinilla y su personaje, el librero Sancho Bordaberri, convertido en el detective Samuel Esparta. Son dos narraciones muy similares que ocurren en Getxo, en la Euskadi tomada por falangistas y franquistas pocos años después de haber acabado la Guerra Civil. Presenta en algunos momentos trazos costumbristas, que llegan a ser barrocos. A diferencia de otras novelas, las historias de ésta son tranquilas, sin mucha acción, pero sí varios personajes, costumbres y caracteres. Está muy bien reflejado el ambiente de esta época, triste y a veces muy negra, donde sigue habiendo fusilamientos y la libertad brilla por su ausencia.          

Ramiro Pinilla nace el 13 de septiembre de 1923 en Bilbao. De joven trabaja como maquinista naval en la marina mercante y después un una fábrica de gas de Bilbao, antes de empezar a escribir. Gana el Premio Nadal  en el 1961 con “Las ciegas hormigas”. Con “Seno” fue finalista del Planeta en 1971. Pasa un largo período de más de treinta años publicando sólo en pequeñas editoriales, hasta que en el año 2004, de la mano de Tusquets, aparece la excepcional trilogía “Verdes valles, colinas rojas”. Con ella consigue varios premios, como el Nacional de la Crítica o el Nacional de Narrativa. En el año 2013 se le otorga el Premio Euskadi de Literatura en castellano por la novela “Aquella edad inolvidable”.  Esperamos la tercera entrega de la saga Borbaberri/Esparta.

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