Yo no sé matar, pero voy a aprender

El abogado, y detective ocasional, Diego Almeida es el protagonista de la novela “Yo no sé matar, pero voy a aprender” (2014), de la autora colombiana María Clara Rueda.

Almeida tiene muchas deudas. El cobrador del frac lleva varios días siguiéndolo. De 45 años, vive en el distrito de Chamartín, en el barrio de El Viso. Es colombiano, aunque lleva mucho tiempo fuera de su país. Mariana, su ex, lo dejó después que naciera muerto un hijo que esperaban. Ahora se ve con Isabel, una pelirroja con la que le gusta mucho el sexo. A Almeida le gusta mucho comer y beber en los bares y mesones del centro de Madrid. Raciones de chorizo y marisco. Lo que más le gusta preparar es, sin duda, mermelada de cebolla. Después de recibir una paliza, se toma tres aspirinas con vodka. Conduce un Fiat Punto Blanco, heredado de un amigo desconocido. Para que no le conozcan, en la investigación que lleva a cabo, se compra una peluca de rastas. Siempre lleva consigo una pluma Mont Blanc.

Otros personajes:

Además de su amante Isabel, aparece Rosario Salas. Habla un bogotano suave, con las erres apenas rodadas. Tiene el pelo negro brillante, enrollado como una ensaimada en la coronilla. Contrata a nuestro Almeida para seguir a su marido. Este supuesto marido es Figueras. Blanca Albear es la nueva amante de Figueras. Yllca Turpín es una prostituta a la que le gusta el vino de Jerez. Pablo es camarero en su bar favorito, que está junto a la Puerta de Sol. Pablo prepara una extraordinaria tortilla, dorada por encima, moteada con chispas de chorizo rojo y cebolla blanca. Caliente y recién hecha es deliciosa. Nacho, o Ignacio Barrabás, un amigo de la infancia. Almeida no lo recuerda, pero su aparición va a cambiar por completo la vida de nuestro abogado metido a detective.  

Me ha gustado “Yo no sé matar, pero voy a aprender”, primera novela de María Clara Rueda.

Escrita de forma ágil y de fácil lectura, es la historia de un abogado colombiano que vive en Madrid. Tiene muchas deudas y un día, o mejor dicho una noche, tras una terrible borrachera, es socorrido y ayudado por quien dice ser un amigo de la infancia. Desde ese momento se encuentra envuelto y perseguido por mafiosos que se dedican a la trata de blancas, que buscan cargamentos de coca; y por amantes despechadas que le contratan y engañan. Una enrevesada trama que tiene sus momentos de amor, o por lo menos de cariño, y unas finas gotas de humor negro.

María Clara Rueda nace el 27 de octubre de 1958 en Bogotá, capital de Colombia. A los 24 años decide abandonar su país, estudia Economía, conoce a su esposo, que es suizo, y terminan viviendo en Zurich. Ha trabajado como periodista económica en Semana, un semanario colombiano; y como economista para el gobierno colombiano y para el Banco Central de Suiza. En la actualidad imparte clases de Economía en una universidad de Zurich. Aunque le encanta vivir en Suiza, echa mucho de menos el español. Y, como ella dice, “Colombia queda muy lejos, distancia medida en años y kilómetros”, así que cada vez que puede se hace un viajecito por España. Suerte en su primera novela, y … a por la segunda.
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