Los niños que ya no sonríen

El oficial de la Ertzaintza Yago Mellado es uno de los protagonistas de la novela “Los niños que ya no sonríen” (2014), del autor vizcaíno Fran Santana.

Yago Mellado es oficial del Cuerpo Especial de Intervención en Delitos de la Ertzaintza. Es alto, de anchas espaldas y con algunas canas que ya vetean su cabello color trigo. Lleva tres años separados de Noelia. Tuvieron una hija, Vanesa. Nadine es su actual pareja, eslava, de sonrisa perfecta, de interesantes e inteligentes conversaciones, con un escultural cuerpo de curvas de infarto. En sus ojos azules uno podría perderse hasta la eternidad. La madre de Yago es Virginia, una mujer oronda con el pelo totalmente blanco y un delantal manchado de algo que parece puré. A lo largo de esta narración, Yago y todos los miembros de su familia sufren grandes vuelcos en su situación personal y anímica. Cuando todo termina, nada es igual a como empezó.

Otros personajes:

– Xabier Elóstegui, subcomisario, 29 años, luce una gran melena oscura recogida en una coleta y tiene una llamativa rasta color pajizo sobre la sien derecha. Le gusta practicar el surf en las olas de Mundaka o en las playas de Sopelana. Suele vestir camisetas con mensaje, como por ejemplo “Estoy nublao de mirar tu escote”. Habla un inglés fluido. Como melodía de su móvil lleva “My apocalypse” de Metallica.

– Jokin Sagasti, comisario, alias “el Monarca”. Sus espesas cejas grisáceas y el pelo peinado en una raya bien marcada le confieren un aspecto de seriedad y persona responsable. De 60 años, marca un pecho de toro que a este paso iba a acabar desgarrando la camisa a rayas verdes y blancas, corbata italiana a juego y chaqueta gris. Juega al golf en el campo privado de La Galea, en la costa de Getxo. Fuma puritos. Olga es su compañera sentimental. Con él en plantilla jamás había recortes presupuestarios, a pesar de la crisis económica in crescendo que también golpea a Euskadi.

– Jon Ríos Madariaga es suboficial. Suele llevar un palillo en la boca. Tiene una hija, Cris. De 50 años. Casi 1,90 mts., es delgado y fibroso. Le falta medio lóbulo de la oreja izquierda, secuela de un enfrentamiento contra un proxeneta. Utiliza Nasacort, un espray nasal.

– Vicky Dámaso es otra agente de la misma brigada. Rubia de bote, atractiva como pocas, alrededor de 30 años, de pechos rotundos que se dejan adivinar en la sudadera gris con chapuza que lleva puesta, el pelo recogido en una cola de caballo- Lleva una gorra negra con la leyenda BIHOTZ, corazón, escrita en grandes letras escarlatas. De joven quiso ser modelo, pero salió escaldada de ese mundo. Le gustan los caramelos de menta.

– Mónica Antúnez es la poli lista del grupo. Experta en ordenadores, diplomada en Psicología Criminal. De pelo negro como el azabache, tiene la nariz achatada. En sus horas libres boxeaba en la Federación Vasca, labios carnosos y un hoyuelo en la barbilla. Viste con unas ropas sencillas y holgadas, y calza siempre unas horribles botas negras con hebillas cruzadas en forma de aspa.

– Nick de Marco es “el chico” para todo del grupo. Argentino reciclado en vasco con apenas 10 años de edad, cuando su madre encontró a su segundo marido en España. Con esa voz sensual de la Pampa, podía mostrarse como un tipo cerebral y duro. Su cabeza es como una bola de billar, y luce una cuidada perilla. Ojos saltones y un tatuaje con el número 10 en la base de la nuca. Es otro que venera como Dios al pibe Maradona.

– Susana Urrasti es la secretaria, administrativa y reina del papeleo. Lleva el pelo castaño alborotado como casi siempre, con el nerviosismo habitual acentuado con un tic en los ojos, y con maquillaje administrado en dosis industriales que le dan un aspecto de ánima viviente.

Me ha gustado mucho “Los niños que ya no sonríen. Dura, muy dura novela negra que trata como tema central el tráfico de niños, además de las drogas, y la corrupción política y empresarial. Aparecen asesinados hombres importantes, ricos y pudientes, de la sociedad vasca ¿Quién los ha asesinado? ¿Es un ajuste de cuentas ? ¿Una venganza? La Erzaintza, con su oficial Yago Mellado a la cabeza, está superada. Aparecen mensajes de una agencia que a través de métodos muy directos quiere salvar a los niños que ya no sonríen. El capítulo final está lleno de angustia y emoción. Lo dicho, pura novela negra muy recomendable, sin concesiones para la galería.

Fran Santana nació en 1971 en Barakaldo, Vizcaya. Trabajó como albañil hasta que la crisis le convirtió en un parado de largo recorrido. Adicto a la libros desde niño, su ídolo literario es Stephen King. Esta Los niños que ya no sonríen es su primera novela.

//player.vimeo.com/video/89794069?title=0&byline=0&portrait=0

Anuncios