Celda número 8

El comisario Ewert Grens es el principal protagonista de la novela “Celda número 8”, de los autores suecos Roslund & Hellströn. Es la cuarta entrega de esta saga (ver anteriores entradas), pero la tercera por orden cronológico de estos escritores. Como en otras ocasiones, no entendemos el orden de publicación en nuestro país.

Grens es comisario de la jefatura de Kronoberg. Tiene 57 años y lleva 34 en la policía. Suele llegar a las seis de la mañana a la comisaría, si es que no se ha quedado a dormir en el sillón de su despacho. Odia los largos inviernos. Cojea ligeramente de la pierna izquierda. Anni, su mujer, lleva varios años ingresada en una residencia hospitalaria. En cierta ocasión se come una hamburguesa y una cerveza sin alcohol. En un par de sus noches insomnes en casa, engulle dos tostadas untadas con foei grasy se bebe medio litro de zumo de naranja. Para salir a bailar una noche con una compañera de trabajo se viste con un traje gris oscuro ligeramente brillante, que le hace parecer más delgado. Recuerda que la última película que vió en el cine es “Moonraker“. Escucha siempre que puede canciones de Siw Malmkvist.

Otros personajes:

– Sven Sundkvist, inspector, mano derecha de Grens. Casado con Anita, han adoptado un hijo, Jonas.

– Mariana Hermansson es la otra inspectora de la brigada. De 25 años. Lleva seis semanas viviendo realquilada en la margen occidental de Kungsholmen. De madre sueca y padre moreno, ha pasado su infancia entre un centenar de nacionalidades distintas, en un barrio de Malmö. Cada vez se lleva mejor con Grens, al que invita un día a salir a bailar.

– Vernon Eriken es carcelero jefe en Marcusville. Le gusta desayunar en Main Street, donde está el Sofio´s, un restaurante mexicano que sirve unos desayunos bastante decentes, gruesas tortitas de arándanos y bacón frito crujiente. Soltero, de 52 años, a veces se va a Columbus a bailar.

– Lars Agestam es fiscal.

– Kevin Hutton es del FBI de Ohio

– Vincent Carlsson es periodista. Está a punto de cumplir 50 años, aunque no aparenta más de 35, si no fuera por pocas canas en su oscuro pelo.

Me ha gustado esta novela, dura y sin concesiones a la galería como las anteriores entregas de estos autores suecos, Roslund & Kellstrröm. Entiendo que es un alegato en toda regla contra la pena de muerte, que todavía hoy, en nuestros días, se sigue practicando en algunos estados norteamericanos. Subrayar que me gusta mucho el personaje del comisario Ewert Grens. Por decirlo de alguna manera, me enternece su forma de ser. A veces parece un lunático, cuando se pone a bailar y cantar en su oficina; o cuando se emociona al recordar a su mujer. El desenlace se me hace un poco rebuscado y es sorprendente. De todas formas, lo dicho, es una novela muy recomendable a sabiendas de su dureza y densidad.

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