Nadie es inocente

El comisario Benussi es el principal protagonista de la novela “Nadie es inocente” (2013), de la autora milanesa Roberta de Falco.

Ettore Benussi es comisario de policía en la brigada de Trieste. Le faltan siete años para su tan anhelada jubilación. Está deseando retirarse a su casita de Santa Croce, herencia del padre; y escribir emocionantes thrillers, como si fuera el nuevo Camilleri del Noreste. Está casado con Carla. Tienen una hija, Livia, una adolescente rebelde que les causa muchos problemas. Benussi suele llevar puesto un abrigo Burberry y un Borsalino. Está gordo y obsesionado con las dietas, va de una a otra buscando el milagro. Le encanta comer bresaola. Toma caramelos sin azúcar. Aunque tiene que cuidarse, se toma algún vasito de grappaque tanto le gusta. Tiene “El Bolero” de Ravel como melodía de llamada en su móvil. Utiliza un pequeño Moleskine negro, en el que toma apuntes para la novela que lleva meses bullendo en su cabeza.

Otros personajes:

– Valerio Gargiulo es inspector. Jovencito, flaco, algo femenino, con pelo rubio y lacio que le cae sobre la frente. Llegó de Nápoles hace unos años. Se bebe un capo in b. Va comiendo un kebab por la calle y compra pizzas Margarita para comer con Electtra.

– Electtra Morin es inspectora. Acabó la carrera de Derecho para complacer a su padre. No se lleva nada bien con su jefe, el comisario Benussi.

– Rossana Guamieri es fiscal. Es una mujer dura, adrenalínica y siempre en acción.

– Florence es un cura brasileño. Trabaja con los sin techo. Lleva más de 30 años en Trieste.

– Martin Skon es el jardinero de Villa Cohem

– Violeta es cuidadora de persona mayores, brasileña, muy atractiva, le gusta la poesía.

– Pitacco es cabo y acaba de llegar a la brigada de Benussi.

“Nadie es inocente” me ha parecido una novela negra más. En ningún momento me ha entusiasmado ni sorprendido. Una narración correcta, pero que a veces se hace un poco lenta. Los personajes, empezando por su comisario y sus inspectores, muy poco interesantes. Sucede en la ciudad italiana de Trieste, donde constantemente está soplando el bora. Es una larga investigación para saber si la muerte de una mujer mayor ha sido accidental o un asesinato. En los capítulos finales se revelan datos sorprendentes, que no imaginábamos. Lo dicho, una novela que se puede leer sin más, a mí me ha dejado muy indiferente.

Roberta de Falco es el pseudónimo de Roberta Mazzoni. Nace en Milan, Italia, en 1951. Tras muchos años dedicada a la escritura, especialmente como guionista de cine, decide lanzarse a la narrativa y darse a conocer. “Nadie es inocente” es su primera novela y ya está trabajando en el segundo caso del comisario Benussi.

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