El leopardo

El inspector Harry Hole es el protagonista de la novela “El leopardo” (Panserhjerte) (2009), del autor noruego Jo Nesbo. Es la sexta entrega de esta saga publicada en nuestro país, de las 10 que ya tiene escritas. Faltan la primera, la segunda, la novena y la décima ¿?

Al inicio de esta narración Harry está viviendo en Hong Kong. Quiere huir del recuerdo de su último caso, conocido como “El muñeco de nieve“, aunque vuelve a Oslo e incluso viaja a África, concretamente al Congo. Ha adelgazado mucho, tiene la cabeza abollada con el pelo cortado a cepillo, la nariz rotunda, los ojos con aquella telaraña de vasos sanguíneos y el iris azul luminoso aguado por el alcohol. La barbilla firme y la boca sorprendentemente dulce, casi bonita. Fuma opio. Sigue llevando su Smith & Wesson del calibre 38. Sigue calzando sus botas Dr. Martens, aunque ya están empezando a estar un poco gastadas. En el restaurante Scroder come el menú pyttipanna, servido con huevos fritos y cebolla cruda. En el salón de su casa escucha “Kund of Blues” de Miles Davis y, en otras ocasiones, a Deep Purple o a Marta Wainwright. Recuerda haber leído de joven a Bukowski. El padre de Harry está muy grave, ingresado con cáncer en un estado muy avanzado. Nuestro sabueso echa de menos a su ex Raquel y al hijo de ésta, Oleg.

Otros personajes:

Kaja Solness es una inteligente y atractiva policía. La cara con los pómulos salientes, las cejas negras como cuervos marcadas sobre unos ojos grandes. El pelo de color miel, los labios carnosos. El cuello largo y delgado. Los pechos pequeños, la suave redondez de las caderas. Las piernas muy largas y, quizás su único defecto, unos dientes pequeños y puntiagudos. Ha nacido en Hokksund. Tiene miedo a montar en avión. Le gusta leer a John Fante y escuchar a The Carpenters.

Gunnar Hagen es jefe de Delitos Violentos. En el escritorio de su despacho, encima de un pedestal, tiene lo que parece ser un signo de exclamación de color blanco. En realidad es el hueso de un dedo meñique disecado, que había pertenecido a un comandante japonés de la Segunda Guerra Mundial. Hagen suele comprar verduras en una tienda paquistaní.

Bjorn Holm es de la Científica, muy bueno en su trabajo. Conduce un Volvo Amazon del 70. Calza botas de vaquero en piel de serpiente y una cazadora de ante con flecos, roja cabellera y gorro de rastafari de lana. Trata de dormir leyendo “Hank Williams: la biografía”, de Escott; escuchando el cedé pirata de un concierto de Lucinda Williams en Austin; y contando vacas de la raza Texas Longhorn.

Roger Gjenden es periodista de sucesos en el “Aftenposten“.

Beate Lonn es jefa de la Científica. Es una mujer de una palidez insólita, grácil y callada. Su padre, y el padre de su hijo, eran policías, ahora están muertos. Es la mejor e irradia una invulnerabilidad, una integridad y una gravedad tales que, cuando susurra una orden bajando la vista con el rubor en las mejillas, dicha orden se cumple en el acto.

Mikael Bellman es jefe de la Kripos. De rasgos suaves, casi femeninos. El destello en la mirada intensa de sus ojos castaños, debajo de unas cejas bien formadas, impresiona. Con manchas blancas, como aguanieve sobre la cara, no lo afean, al contrario, lo hacen más interesante a la vista, como un animal exótico. Es un auténtico trepa. No se lleva nada bien con Hole.

Katrine Bratt, policía que está recuperándose en un psiquiátrico, dice que la locura le va y viene por momentos. Aún así, ayuda a Harry, investigando y buscando a individuos en la red, localizando posibles vínculos.

Me ha gustado mucho “El leopardo” de Nesbo, en la línea de sus anteriores novelas. El inspector Harry Hole, para huir de su anterior caso, se ha escapado a Hong Kong, pero tiene que volver a Oslo. Están apareciendo cadáveres de personas asesinadas con un terrorífico instrumento de tortura jamás visto: La Manzana de Leopoldo. Y tiene que viajar a África, al Congo, ya que parece ser que es de donde procede dicho instrumento de muerte. Es una investigación muy larga. Cuando parece que estamos llegando al final, da otra vuelta de tuerca, y de pronto nada es lo que aparece. Muy típico de este autor, en cuyos finales siempre queda una pregunta ¿ Que será de Hole ? ¿ Hacia dónde irán sus pasos ? Debo reconocerlo, como pone en la contraportada de esta novela, para mí esta saga, esta asociación Nesbo/Hole es adictiva.

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