El sueño del depredador

El inspector de policía Santiago Herrera y la subinspectora Laura Beltrán son los principales protagonistas de la novela “El sueño del depredador” (2014), del autor oscense Óscar Bribián.

Santiago Herrera es inspector del Grupo IV de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Zaragoza. Nacido en Pamplona, está a punto de cumplir 40 años, ya es un veterano. Empezó su formación en el acuartelamiento de Ávila, internado durante dos años. Es licenciado en Derecho. Su padre ha sido Guardia Civil y su madre escritora de novelas “Pulp“. Herrera está divorciado, tiene un hijo de 12 años, Daniel, al que ve muy poco. Viste una cazadora de sport color caqui, con múltiples bolsillos, pantalones vaqueros, ligeramente elásticos, y zapatillas. Practica footing y tiene algún secreto.

La subinspectora Laura Beltrán es de León. Acaba de llegar destinada a Zaragoza. Es una mujer morena, de rostro armonioso con un rictus de seriedad. Ha estado en Barcelona, en el departamento de Seguridad Ciudadana y, cuando la ascendieron, la destinaron a Valencia, al Grupo de Atracos de la Policía Judicial. Vive con su hijo de nueve años, Iván. A veces se toma una pastilla contra el insomnio. Lleva años sin practicar sexo con un hombre y ahora lo desea de veras.  

Otros personajes:

Victor Sancedo es instructor de la Inspección Central de Guardia. Vive en el barrio de la Jota.

Arturo es oficial de policía. Tiene 53 años y está de vuelta de todo. Se toma un café de máquina y una bolsa de Doritos. Fuma. Es ancho y corpulento, apenas sobrepasa el metro setenta y en su rostro destacaba un bigote frondoso, tan ochentero como su jersey de punto.

Enrique, “Kike”, es el agente más joven, de unos 25 años. Un hombre de mandíbula firme, con el pelo revuelto y engominado. Está obsesionado con el mundo del motor y con el fitness.

Fuentes es juez, de rostro afable y bonachón, cincuentón y corpulento, de calvicie incipiente. Vestido con una gabardina gris. Es un veterano en su puesto.

Aguerri es el comisario.

Pablo Jasso es subinspector. De figura achaparrada, canoso. Es un veterano de cincuenta y tantos años y vista cansada tras unas gafas Bvlgari de titanio. Le gustan mucho las tartas de chocolate y la bollería industrial, de ahí su prominente barriga.

Rafa es otro poli de la misma comisaría.

Sebastián Serrano es un inspector recién jubilado. Fue el instructor y jefe de Herrera .

Me ha gustado mucho esta novela, una narración negra e inquietante. Todo comienza en un control rutinario en la carretera de entrada a Zaragoza, cuando la Policía detiene un vehículo sospechoso. Y poco a poco vamos descubriendo sucesos de un lejano tiempo pasado. Poesía y venganza. Sadismo y psicopatía. Personajes principales, policías investigadores, humanos y creíbles, con cosas que ocultar. Y una historia paralela, Ismael un niño con unas prácticas depredadoras. El horror está servido. Muy recomendable.

Óscar Bribián nace en Huesca en 1979 y vive en Zaragoza. Graduado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos por la Universidad de Zaragoza. Además de esta novela tiene publicado un libro de relatos “Mentes perversas” (2009), una  novela “Raazbal” (2010),  y guionista en un cómic “En el zulo” (2012). Ha sido ganador de diversos certámenes literarios, como por ejemplo el Premio Heraldo (2011 y 2013).

Anuncios