El caso de la mano perdida

El sargento Carmelo Domínguez es el principal protagonista de la novela “El caso de la mano perdida”, del autor Fernando Roye.

El sargento Carmelo Domínguez es comandante de puesto en el cuartel de Santa Honorata, población ficticia al norte de Sierra Morena. Es un hombre grueso y alto, de facciones hinchadas y un ojo de cada color. El iris izquierdo posee una pigmentación azul, mientras que el derecho es complemente negro. Ésto provoca una extraña sensación al mirarle. En el pueblo le llaman “el sargento hechizado”. Casado con Manuela, tienen seis hijos. Suele mascar hojas de hierbabuena e hinojo.

Otros personajes:

– Rosario María es cabo, conocido como “don tinto”, un auténtico borrachín. Está casado con Montse.

– Ambrosio del Val es otro agente de este puesto de la Guardia Civil. Se ha dejado crecer un bigotito fino y estrecho, como trazado con tiralíneas, inmeditamente por encima del labio superior, que le da un aire a Clark Gable. Fuma Celtas.

– Ortega Brito, otro guardia, muy gordo. Casado con Elena.

– Benito Viedma es la última incorporación al cuartel de Santa Honorata. Luce una barba negra y recortada, que acrecienta todavía más su extremada palidez. Usa gafas con lentes de forma circular y armadura metálica. Está casado con Celia. Le gusta leer novelas policíacas de Conan Doyle, Agatha Christie o George Simenon. Y sueña con una peli de Fantomas y el inspector Juve.

– Eulogio Pérez es el guardia de puertas. Es bajo y delgado. Su mujer es Setefilla, una vieja chismosa.

– Lorenzo Adarre es teniente de sección, lleva 30 años de servicio.

– Toribio Aljibo es juez jubilado. Vive en el centro de Linares, cerca de la plaza de toros, donde hacía cinco años que había muerto Manolete.

– Dionisio es el único taxista del pueblo. Conduce un Citroën 11BL negro y reluciente como la piel de los escarabajos.

– José María de Peñaranda y Swan, ahora conde de Valdeazores, es uno de los poderes fácticos de la localidad.

Me ha gustado mucho “El caso de la mano perdida”. Transcurre en octubre de 1952, en una población rural donde unos guardia civiles encuentran una mano cortada. Ahí empieza una larga y singular investigación llevada, sobre todo, por el comandante de puesto, el sargento Carmelo Domínguez. Narración muy bien ambientada y con excelentes personajes. Los guardias y sus familias; la burguesia terrateniente; la dictadura franquista y sus cacerías; pastores y titiriteros. Lo dicho, una novela muy recomendable.

Fernando Roye nace en Esplugues de Llobregat, Barcelona, en 1984. Estudió Psicología y Magisterio. Además de esta mano perdida, ha publicado otras dos novelas, I-love F-150 (2010) y Tres ancianos sin ruta (2014).

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