La otra piel

El detective Aector McAvoy es el principal protagonista de la novela “La otra piel” (Original Skin, 2013), del autor David Mark. Su anterior entrega con el mismo personaje “El oscuro invierno“, puedes verla en otra entrada de este mismo blog.

McAvoy sigue siendo detective de la Unidad de Delitos Graves y Crimen Organizado. Es pelirrojo, mide 1,96, con pecas y un bigote característico de las Tierras Altas escocesas. Ahora, y gracias a su mujer Roisin, viste muy elegante, con trajes caros, abrigo de cachemir, maletín de cuero y elegantes gemelos. Tienen dos hijos, Lilah y Fin. Le gusta tomarse, en cualquier pub, una cerveza tostada.

Otros personajes:

Trish Pharaoh, jefa de la misma Unidad que McAvoy. Se llevan muy bien. Ha pasado ya los 40, es una mujer curvilínea y normalmente va con botas de motero, un vestido por la rodilla y cazadora de cuero. Se perfuma con Issey Miyake.  Es jodidamente buena en su trabajo. Heredó su puesto en unas circunstancias difíciles. Dirige los egos y las neurosis de su equipo como una inspiradora maestra de primaria. En la sinfonía de su móvil suena Curtis Mayfield. Un vodka doble con limonada y limón es su bebida favorita.

Helen Tremberg, agente que acaba de incorporarse después de un tiempo de baja, curándose de un puñalada que había recibido en una mano, durante una operación policial. Conduce un Citroën. Viste un sobrio traje a rayas y una blusa blanca. Lleva la melena corta y cuidada, pero prescinde joyas y maquillaje.

Everett es subdirector de policía. De aspecto ratonil, con la cara chupada. Nadie sabe como ha llegado a un puesto de tanta responsabilidad sin ser bueno en nada.

Andy Daniells es un agente nuevo en la Unidad. Es un chaval de veintitantos, afable y agradable, calvo y con una complexión saludable y rubicunda. Vestido casi siempre con unos pantalones chinos arrugados azul marino, una camisa celeste y una corbata roja a rayas.

Colin Ray es inspector jefe. Un tipo desgarbado con ojos saltones. Tiene debilidad por los trajes de raya diplomática. Casi cincuentón, tiene la piel pálida y verdosa. Es temido, respetado y despreciado a partes iguales.

Adrián Rusell es superintendente, siempre mascando chicle. Como melodía de llamada en su móvil suena el solo de guitarra de “Cars“, la canción de Gary Numan.

Ken Cullen es un inspector delgado, con barba y uniforme.

Me ha gustado mucho mucho “La otra piel”. Está en la línea de la anterior novela de este autor, “El oscuro invierno”. Dos investigaciones en paralelo. Los crecientes y brutales ataques contra unos productores de cannabis vietnamitas, a manos de una banda rival. Por otra parte, el aparente suicidio de un joven homosexual habitual de fiestas y citas sexuales por Internet. El detective McAvoy comienza a sospechar que puede ser un asesinato y decide tomar cartas en el asunto. Apoyado y secundado por su jefa, Trish Pharaoh, un excelente personaje, no parará hasta descubrir quién está detrás de esta trama, aunque sean políticos de mucho poder. Lo dicho, muy recomendable.

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