Arab jazz

Los tenientes de policía judicial Rachel Kupferstein y Jean Hamelot son los principales protagonistas de la novela Arab jazz (2012), del escritor francófono nacido en Costa de Marfil Karim Miské.

Rachel es una teniente pelirroja, de unos 35 años, judía asquenazí. Está suscrita a la revista Charlie Hebdo. Escucha Pissing in a River de Patti Smith en su iPod nano rosa. Para tomar notas utiliza un cuaderno Oxford de espiral y un bolígrafo anaranjado con capuchón negro. Cena con su compañero Jean un churrasco en el Boeuf-Couronné. Se traslada en moto. Al llegar a casa se toma un vaso de Cutty Sark y cacahuetes tostados y secos. Alguna noche que no puede dormir se masturba pensando en Tony Leung y la imagen, muy densa y como en cámara lenta, de la calle mojada de In the Mood for Love.

Jean Hamelot, teniente, de pelo castaño, también alrededor de 35 años. Es bretón. Hijo de un comunista racional. Recuerda a su madre cocinando. Se aburre mucho en Ikea. Suele citar a Goebbels. Recuerda en su juventud haber leido a Chase, a Horace McCoy, Chandler y a Hammet. Fuma cigarrillos rubios de contrabando. Toma café moka Sidamo. Y se bebe una cerveza china, grande, con unos chips de camarones; aunque tampoco le hace ascos a una Guinness. Lleva seis meses trabajando junto con Rachel en la comisaría del distrito 19, que ellos llaman “el búnker”, de Paris.

Otros personajes:

Mercator es comisario, jefe directo de nuestros dos tenientes. Tiene una gran manía, siempre está dibujando  círculos en hojas de papel, un círculo por página, siempre en el centro. Una temible inteligencia anida en su mirada, al igual que en sus gestos, tan precisos como asombrosamente finos.

Gomes es un joven oficial de policía de 25 años. Lleva el pelo castaño claro peinado con gel. Estudioso y aplicado, fascinado con Rachel.

Enkell es comisario central del distrito 18.

Meyer es un viejo teniente. Policía a la antigua, obeso pero musculoso, amargado, racista, macho homófobo. Antisemita. Masca chicle y hace explotar globos.

Jeanteau es otro comisario, de Niort.


Germán es psicólogo, de 60 años, corpulento, algo encorvado, rostro anguloso, pelo blanco, anteojos de marco redondo, pantalón de pana acanalada marrón.

Paul es un viejo anarquista armenio. Tiene una minúscula y añeja librería. Vende libros al peso.

Ahmed es un joven de 30 años, con mucho protagonismo en esta narración. Ama la poesía. A veces compra Le Parisien y una cantidad industrial de novelas policíacas, Connely, Cornwell, Cobain, que no para de leer. Se  prepara para comer unos tortellini de jamón.

Me ha gustado mucho esta novela. La acción transcurre principalmente en la ciudad de París, concretamente en el distrito 19, donde aparece el cadáver de una mujer joven. Dos tenientes, Kupferstein y Hamelot, de la policía judicial, con sus sentimientos y neuras particulares, se ponen a investigar lo sucedido. Van apareciendo religiones, sectas fanáticas, tráfico de drogas y corrupción en las altas esferas de la policía parisina. Lo dicho, novela negra, a veces muy negra, muy recomendable.

Karim Miské, nace en 1964 en Abidjan, Costa de Marfil. Hijo de padre mauritano y madre francesa, crece en Paris y estudia periodismo en Dakar, capital de Senegal. Ha realizado varias películas y documentales sobre variados temas, el neofundamentalismo judío, católico y musulmán; la bioética y también sobre la sordera, gracias lo cual aprendió el lenguaje de signos. En el 2012 con Arab jazz, su primera novela, consiguió el Grand Prix de Littérature Policière, una de las mayores distinciones que se otorga en Francia a novelas de género policial.  
    

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