La ciudad de la memoria

El detective privado Mejías es el principal protagonista de la novela “La ciudad de la memoria” (2015), del autor murciano Santiago Álvarez.

Vicente Mejías Alcaraz es detective privado. Es un hombre pequeño, de cabeza angulosa, de pelo corto, con un par entradas que le peinan la frente hacia atrás. Viste gabardina y un vetusto traje negro a rayas. En su despacho, en vez de ordenador, tiene una Olivetti Studio 45 portátil del 72. Le da mucho al whisky, adora el Laphroaig. Lleva un reloj de bolsillo Longines. En alguna ocasión tiene que inhalar “Ventolín”. En su despacho tiene muchos vinilos, Miles Davis, Lionel Hampton o John Coltrane; y muchas películas de cine clásico, todas las de Humphrey Bogart, a quien le gustaría parecerse, o alguna de Mitchum, Powell o MacMurray. Usa gafas para leer cuando está solo. No sabe nadar, por poco se ahoga en la piscina. Se suele tocar el lóbulo de la oreja cuando medita. Desde hace poco tiene una nueva inquilina en su despacho, la gatita Zero.

Otros personajes:

Berta Valero es una universitaria ingenua, que estudia periodismo. Vive con Nuria en un piso de Benimaclet. Lleva gafas negras de pasta y una circonita sobre la aleta derecha de su nariz. De la biblioteca de su tía ha leído las colecciones completas de Periquín y Gustavín, Enid Blyton, Tintín, Sherlock o  Agatha Christie. Conduce un Ford Fiesta del 95. Viste un discreto pantalón negro, un jersey holgado y una bufanda multicolor. Tiene memoria fotográfica. Le gustan los coches de competición, los rallies, las 24 horas de Le Mans, y sobre todo la Fórmula 1. Se acuerda mucho de su tía Marina y sus dichos populares. Acude a una entrevista para trabajar en una agencia de investigación.

Rafael Ramírez es inspector de policía. No se lleva muy bien con Mejías. En su despacho tiene una silla de cuero negro. Con escaso pelo y bigote encanecido. Bebe Terry y fuma Ducados.

Ezquerro es subinspector, algo así como el perro de presa de Ramírez. Un tipo alto, con bigotito bajo la nariz, apenas una fila de hormigas sobre el labio. Oportunista, cruel, corrupto y con un sentido muy pragmático de las cosas.

Manuel tiene un puesto en el rastro del parking del Mestalla. Gitano, amigo y confidente de Mejías.

Cesar es dueño del local “La Cara Oculta De La Luna”, donde acude Mejías a beber y a poner sus ideas en orden.

Me ha gustado “La ciudad de la memoria”. Novela negra, a pesar de la cubierta del libro. El detective Mejías, que quiere ser Bogart aunque recuerda a Colombo, se ve sumergido en una investigación para la que le ha contratado una familia muy pudiente de Valencia. Ambientada en nuestros días, muestra la corrupción, las ansias de poder y una feroz lucha familiar. Se refleja la mezcla intergeneracional de un detective, Mejías, anclado en el pasado, mitómano del alcohol, el cine clásico y la música de vinilo, y una joven e inexperta estudiante de periodismo.

Santiago Alvárez (Murcia, 1973) se inicia en la literatura escribiendo relatos, que resultan premiados en diferentes certámenes. También ha escrito, protagonizado y dirigido musicales y obras dramáticas. Ha grabado varios discos de música con diferentes grupos y formaciones. Imparte numerosos talleres sobre escritura creativa y es el primer profesor en España del software para escritores Scrivener. Actualmente es el director de contenidos del festival de género Valencia Negra.

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