El dolor que nos une

El sargento Aector McAvoy es el principal protagonista de la novela El dolor que nos une (2014), del escritor inglés David Mark. Es la tercera novela de esta saga con McAvoy como protagonista. Las dos anteriores, El oscuro invierno y La otra piel, ya las reflejamos en sendas entradas de este mismo blog.

Aector sigue siendo sargento en la comisaría de Courtland Road, en la ciudad de Hull. Grandullón, amable, humilde y tímido. Está casado con Roisin, una mujer de etnia gitana. Tienen dos hijos. Aector siempre lleva consigo un bolso de cuero que le regaló su mujer. Escucha un CD de Emily Barker que lleva en el coche y que suele emocionarle mucho. Ya lleva diez años viviendo en Hull. De cuando en cuando se come una barrita de Mars.

Otros personajes:

Trish Pharaoh es la superintendente, jefa de la Unidad de Delitos Graves y Crimen Organizado. Siempre embutida en sus botas de motero y maquillada con una gruesa capa de máscara de pestañas. Luce unas gafas de sol grandes y caras y un pelo oscuro y ondulado. Tiene cuatro hijos y un marido lisiado. Vive en Scartho, en Grimsby, que es una alegre zona de clase media, con un par de gastropubs y una piscina. Trish fuma tabaco negro. Excelente personaje secundario.

Helen Tremberg es agente, le gustan las patatas fritas de bolsa. Lleva dos años oficialmente soltera y desde entonces ha tenido dos relaciones fallidas. Trabaja ante un monitor festoneado de pósits con recordatorios, números de teléfono y contraseñas. Suele pasear algún viernes por el paseo marítimo de Cleethorpes. Tiene algún vestido elegante de lentejuelas y unas sandalias incomodísimas de tiras. Se maquilla y se peina su pelo corto de manera que nadie se fije en su espalda ancha y en sus muslos de forzudo. Escucha a Annie Lennox mientras corre temprano por la mañana.

Colin Rey es el inspector jefe y Sharon Archer la inspectora jefe.

Everett es superintendente y Ben Nielsen otro agente.

Gene Woodmansey es médico forense, un hombre rechoncho con la cabeza casi rapada y unas gafas bastante anticuadas. Es muy profesional, tanto con los vivos como con los muertos. No le gusta andar de cháchara, agradece el silencio mientras trabaja.

Lee Percy es otro sargento con 20 años de experiencia. Comenzó a trabajar de uniformado al mismo tiempo que Pharaop, pero él se estancó y ella despegó, seguramente después de follarse a algún jefe.

Me ha gustado mucho mucho El dolor que  nos une. En esta tercera novela, el sargento McAvoy se convierte definitivamente en uno de mis sabuesos favoritos. En esta ocasión tiene que investigar la muerte de una abuela de 53 años, solidaria con la comunidad,  que tiene una familia que la adora y que sólo desea llegar a casa después de su trabajo en la tienda. Pero aparecen más muertos mediante crímenes violentos ¿Y cuál es el denominador común? En esta narración, además de la violencia que genera las muertes de personas inocentes, encontramos una parte de ternura, amistad, tristeza y amor. Esperamos con ganas la cuarta entrega. Ésto no se puede quedar así, sargento McAvoy.

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