La pieza invisible

El inspector jefe de policía César Giralt es el principal protagonista de la novela La pieza invisible (2015), del almanseño Pedro Martí Martínez.

César Giralt es inspector jefe de los Mossos d’Esquadra en la comisaría de Sant Martí en Barcelona. Lleva once de sus 38 años en el cuerpo. Su barba empieza a ser canosa. Fuma a menudo. Viste chaqueta negra y camiseta blanca, que huele a jabón de Marsella. Conduce un Peugeot. Tiene una diana en la pared de su despacho para tirar dardos. Juega al ajedrez con su compañero Gabi. Se va unos días de vacaciones por la Costa Brava. Está leyendo “Leviatán” de Paul Auster y, en otros momentos, lee a Murakami. Adora la música clásica, y también escucha a Dire Straits. En la tele ve “Kill Bill” primera parte, que le gusta mucho. Compra en el “Consum” que hay al lado de su apartamento. Pide una pizzas Carbonara a “La Verónica” y, en otra ocasión, también se come un kebab mixto con mucho queso; o una napolitana con chocolate. La Sagrada Familia le parece preciosa. Adopta un perro, Aníbal, muy viejo y que solo ve por un ojo. Durante un tiempo su sobrina Silvia viene a vivir con él. Es hija de su hermana Eva, que murió asesinada, y a la que recuerda mucho. La madre de César lleva 10 años ingresada en un geriátrico.

Otros personajes:

Gabriel Pérez, Gabi, es subinspector, amigo de César, casado con Miranda, que por cierto cocina muy bien. Tienen la casa llena de discos, de Pink Floyd, Neil Young, Neil Armstrong, Charlie Parker o John Coltrane.

Celia Rivas es una agente comercial, de 29 años. Conduce un Volkswagen Polo negro. Muy atractiva. Su marido, el inspector de policía Marcos Vidal, parece que se ha suicidado.

Dalia Torres, subinspectora de Mossos. Tiene 32 años, mide 1,73, muy delgada. De melena rojiza terminada en una coleta larga. Su nariz es demasiado larga para una cara tan fina. De piel pálida, poblada de pecas de un leve tono marrón. Viste un abrigo negro que le llega hasta las rodillas de unos desgastados vaqueros azul marino. Bebe Absolut con zumo de naranja natural. Conduce un Renault Megane. Le gusta mucho el mar. Por las noches, mientras duerme, le suele poseer el espíritu de Leo Messi y las sábanas aparecen en el suelo a los lados de la cama.

Clara Arribas es comisaria. Tiene 53 años. Una mujer relativamente alta, con los pómulos y la frente ligeramente arrugados. Lleva el pelo de color caoba, artificial por supuesto, recogido con una coleta. Sus ojos, de un color marrón meloso, se refugian detrás de unas gruesas gafas de pasta. Algunos la llaman la mujer de hielo. Está leyendo las “50 sombras de Grey“.

Enric Dávila, comisario, de 61 años. Es un gran policía, audaz y ambicioso. Canoso, viejo, gordo y exageradamente alto.

Eugenio Marín es médico forense. Un hombre joven de veintipocos años de edad, pelo rizado y una barba irregularmente distribuida. De apariencia moderna, viste unos pantalones de pitillo que lleva debajo de su bata blanca.

Alonso Milá es un veterano inspector jefe, que no se lleva nada bien con Giralt.

David Torné, Alvaro Dávila y Pereda son otros agentes.

Me ha gustado mucho La pieza invisible. Típica novela negra con policía de carácter fuerte y problemático, enfrentado a sus superiores y al mundo en general. Borde y solitario, pero tiene su corazoncito. Unos enigmáticos suicidios ponen a nuestro sabueso en una pista que va más allá, mucho más allá, de lo que parece. Bandas de mafiosos y traficantes, un asesino terrorífico, corrupción policial y un inspector de policía muy testarudo y persistente, que no da su brazo a torcer de ninguna de las maneras. Y pequeñas dosis de humor, sexo y crítica social a la prensa, televisión … Lo dicho, una recomendable novela negra que te engancha desde los primeros capítulos.

Pedro Martí Martínez nació en Albacete en 1988, aunque ha pasado la mayor parte de su vida en Almansa. Amante del cine y la literatura. Este libro, La pieza invisible, es su primera novela, pero parece ser que su autor ya está trabajando en la siguiente, también con César Giralt como protagonista, que llevará por título Donde lloran los demonios.

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