Rezos de vergüenza

El sargento Tiki Mercado es el protagonista de la novela Rezos de vergüenza (2016), del escritor barcelonés Josep Camps. La anterior novela con este mismo personaje, Melodía quebrada (2014), ya la reflejamos en otra entrada de este blog.

Eutiquio Mercado, Tiki, es sargento de los Mossos d’Esquadra. Se acaba de incorporar al cuerpo después de dos años de excedencia. Regenta un bar, el Roxette, en el que de vez en cuando atiende la barra y pincha discos, siempre de rock and roll, su gran pasión. Conduce una Scoopy. Ha retomado la carrera de Filosofía. Sale a correr varias veces por semana. Ex alcohólico y ex cocainómano, está luchando permanentemente por no volver a recaer. Eso sí, no para de fumar. En El Ramblero, bar de la Boquería, se come una tapa de callos con un vaso de agua. Entre otras muchas canciones, escucha “The Distance” de Bob Seger; o “Tumbling Dice“, del álbum “Exile on Main Street” de los Stones. Madonna, Beyoncé o la Carey le parecen una poperas de plástico. Mercado recuerda los días de su infancia en tierras de Castilla. También piensa en Rocío, su ex, que le dejó por un pintor. Se acuerda de sus manos, de sus ojos, de su boca y de sus impagables pechos, además de aquel trasero respingón con el que tanto había jugado. De todas formas mantienen una excelente relación y de cuando en cuando se enrollan.

Elvira Sangenís, agente elegida por Tiki para ayudarle en esta investigación. Delgada, con el pelo rojizo recogido en un moño y una cálida sonrisa. Conduce un Seat Altea XL azul oscuro. Toma un zumo de naranja con una pizca de vodka. Tiene una relación sentimental con un sargento que no está pasando por su mejor momento.

Bernat Curto, el Sonrisas, es sargento de los Mossos. Lleva dos años saliendo con Elvira, pero cada uno vive en su casa.

Vicent Boira es el comisario jefe; Carlos Carreras, subinspector y Oscar Talavera, un agente que es un inútil para Mercado.

Sexo, drogas y rock and roll, mucho rock and roll, eso es Rezos de vergüenza. Y claro, algo más, una

ardua investigación criminal. Cuando entre otros cadáveres aparece uno de los suyos, un compañero de muchos años en el Cuerpo, el sargento Mercado se implica personalmente en la investigación. Un sanguinario asesino en serie anda suelto y, por las formas, parece de un cartel mexicano. Añadiendo a todo ésto y como fondo al Opus Dei con sus numerarios y sus supernumerarios. El giro final lleva a un desenlace muy bien construido. Lo dicho, novela recomendable. Celebramos la vuelta del gran Tiki Mercado y su música de lo más cañera.

“¿Quiere que le cuente cómo me los cargué? ¿Ha rebanado el cuello de alguien con una motosierra? El primer contacto con la piel es extremadamente suave. Hay que ir con cuidado porque, si te pasas un poco, la sangre enseguida te salpica por todas partes. Después, a medida que se van seccionando nervios y músculos, hay que ir incrementando la fuerza. Eso sí, siempre con extrema delicadeza. Lo mejor viene al final, cuando das con el hueso. Por encima del ruido del motor su puede escuchar un crujido inconfundible, algo así como una melodía quebrada. Yo creo que en este punto la persona aún es consciente del dolor que sufre. ¿No cree?”

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