Las aguas de la eterna juventud

El comisario Brunetti es el protagonista de la novela Las aguas de la eterna juventud (2016), de la autora nacida en Nueva Jersey Donna Leon. Es la vigésimo quinta entrega de esta saga, que transcurre en la plácida y bella Venezia. Ni más ni menos, 25 casos del Comisario Brunetti.

Guido sigue felizmente casado con Paola que, a pesar de dar clases, sigue cocinando todos los días para toda su familia, por ejemplo unos pimientos amarillos, rellenos de carne y ricotta. Paola lee a Henry James y le gusta la serie de televisión “Downton Abbey“. Nuestro commissario toma café con brioche con el inspector Vianello, en el bar del Ponte dei Greci. En el cajón de la mesa de su despacho guarda un Nokia de hace diez años, que había comprado de rebajas para su hijo Raffi por 19 euros. Su hijo había usado el telefonino durante cuatro años, después lo había heredado su hermana Chiara y, por último, el móvil maltrecho y agrietado, había ido a parar al maletín de Brunetti y más tarde a su mesa. A Guido le gusta tomarse una copita de vino blanco de vez en cuando, un vaso de grappa después de cenar y, en contadas ocasiones, un whisky escocés. Está leyendo las “Argonáuticas” de Apolonio de Rodas. Recuerda a su padre y cómo le enseñó a remar.

Como en anteriores novelas, acompañan a Brunetti: la signorina Elettra, el inspector Vianello, la commissario Claudia Griffoni, el teniente Scarpa, el vicequestore Patta; los forenses Bocchese y Rizardi; y el juez Gottardi, que es de Trento y lleva en Venecia muy pocos meses.

Me ha gustado Las aguas de la eterna juventud. En la línea de las anteriores de esta saga Leon-Brunetti. Una novela policíaca tranquila, que transcurre entre las aguas y los palacios venecianos. En esta ocasión, nuestro sabueso investiga el caso de una treintañera que, tiempo atrás, a los 15 años, estuvo a punto de morir ahogada. El punto de partida de Brunetti es el único testigo del suceso, un borracho desmemoriado que, por alguna causa, parece que puede recuperar la memoria. Como telón de fondo, una ciudad masificada por el turismo, recelosa de la nueva inmigración y con una juventud sin expectativas. Pero a veces basta con sacudir la historia para resplandezca la verdad.

Donna Leon fue galardonada con el Premio Pepe Carvalho 2016 por esta novela.

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