Hijos de la siega

70412-Cubierta-Hijos-de-la-SiegaEl investigador privado Héctor DeSoto es el protagonista de la novela Hijos de la siega (2017) del escritor Bill Jimenez.

DeSoto, ahora investigador privado, ha sido policía. Hace seis años que dejó el cuerpo. Mestizo. Está separado. Rebecca es su chica en la actualidad. Llevan dos años de novios. Rebecca es aficionada a los estampados florales y a los bolsos de imitación, como por ejemplo un Louis Vuitton del tamaño de una sandía.

Héctor fuma medio paquete diario, aunque en teoría lo está dejando. Detesta a la gente ruidosa. Vive en un bungaló de dos pisos y amplios ventanales. Le tocó en el reparto de propiedades tras su divorcio. Suele ir acompañado de una Walther PPK, y deja en casa un revolver Taurus, modelo 425, Titanio, cargador de cinco balas. Y es de los que no abandonan el cine antes de que salgan los créditos.

Sus padres murieron al quedar su coche atrapado entre dos camiones. Héctor también iba dentro, pero solo se rompió una pierna. Recuerda que su padre era muy crítico con las políticas de Ronald Reagan.

Otros personajes:

Andrew Hoydt es detective de homicidios, un tipo paciente y demasiado cordial. Cercano a los 40 sin aparentarlos. Elegante, viste un traje marrón, frente despejada, amplia mandíbula y espalda cuadrada. Lleva 12 años casado y tiene dos preciosos hijos. En su coche lleva cedés de clásicos del soul y del jazz, entre otros a Blossom Dearie.

Rico Cantrell, otro detective de la misma brigada. Es la antítesis de Hoydt. Puertorriqueño corpulento y desgreñado, que viste como un matón de discoteca, chaqueta de cuero y mondadientes incluido. Conduce un sedán color crema de techo marrón. Le gusta la música disco de bachata. No llega a los 30 años.71lu+1z6JgL._UY200_

Stravaganza, Marco Longo, es el jefe de homicidios. Orondo personaje de unos 130 kilos, no para de comer barritas de chocolate de la máquina de la comisaría. Viste un traje a medida de color gris y finas rayas azules. Entre sus fibras reside un perenne olor a axila.

Breuer es un detective parco en palabras cercano a los 60. A veces pasea descalzo cuando vigila.

Peyton Wallace es abogado y gerente de un club. Algunos le llaman el Antonio Banderas negro.

Malachias, mafioso, con gafas de sol de vidrios espejados. Viste camiseta negra, tejanos y un cinturón grueso hecho a base de casquillos de bala. Todo el mundo le está buscando.

Pascale, otro traficante, ronda los 30, aspecto juvenil, viste como un punk o como un heavy. Lleva unos tejanos desgastados, una camiseta de enigmático logo y unas botas militares. Cocina una horrorosa lasaña.

Lenan O´Dwyer es el jefe de un clan mafioso irlandés. Siempre viste de un negro impecable, tanto como su peinado y los cuatro pelos de su perilla. Parece un tipo aficionado a las lágrimas de cocodrilo para luego ser un auténtico hijo de perra.

Trevor Smite es periodista y fotógrafo. Bajito, poco más de metro y medio. Luce una camisa hawaiana verde y unos pantalones de pinzas. Sus ojos pequeños y azules son incapaces de llamar la atención en una cara llena de viruela.

Me ha gustado Hijos de la Siega. Una novela que algunos dicen que recuerda al pulp americano y al Hard boiled. Un detective privado, que se ha quedado amnésico después de un tiroteo, tiene que buscar a un importante y peligroso traficante que está desaparecido. A nuestro investigador le contrata para su búsqueda otro mafioso. Seguido de cerca por la Policía, se sumerge en un mundo de bares, clubs, drogas, … muy peligroso. Y aparece la nigromancía, el empirismo, y palabras como psicopompo que viene más allá de la realidad, de lo terrenal. Lectura muy recomendada para seguidores de la novela negra con tintes de ficción.

Guillermo Bill Jimenez (06/08/76, Barcelona) es escritor y redactor aficionado al arte y a las narrativas surgidas del ciberespacio. Es editor del magazine cultural Underdrogs, especializado en arte emergente. Anterior a Hijos de la Siega, publicó la novela Varón de multiforme ingenio (2014).

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