La tragedia del girasol

esl91831El inspector de policía Bianquetti es el protagonista de la novela La tragedia del girasol (2018), del escritor gaditano Benito Olmo.

Bianquetti está suspendido dos años de empleo y sueldo por algo que ocurrió en un pasado reciente (léase su anterior novela La maniobra de la tortuga). Ahora ejerce como investigador privado. Sigue aborreciendo el viento de Levante y la humedad permanente de Cádiz. Conduce un Kadett. Está tratando de dejar de fumar. Ha reducido su consumo de veinte a dos cigarrillos al día. Nuestro sabueso mide dos metros y calza un cincuenta. Su hija, Sol, que vive en Madrid, quiere ser policía.

Bianquetti se toma unas cervezas en el bar “El Serrallo” mientras ojea la prensa escrita. Con Cristina, enfermera con la que tiene una intima relación, se pide un cortado en la cafetería “El Aljibe”. Para compartir, compra unas hamburguesas en el McDonald’s del centro comercial “El Paseo” y, en otra ocasión, en el “Bienmesabe” de El Puerto de Santa María. Su arma favorita es el revólver .357.

Otros personajes:

Morgado es un veterano policía que se lleva bien con Bianquetti. Lleva el archivo de la comisaría de Cádiz. Lee el Marca. En la cafetería del hotel Senator se pide un Jim Beam.

Silva es inspector, de aspecto trasnochado. Parece más un modelo que un policía, con su barbita perfectamente recortada, sus zapatillas de marca y una chaqueta de cuero muy ceñida. Conduce un Citroën. Bebe Coca-Cola.Benito-Olmo-4-Cristina-Chaparro

Palacios es un poli de la judicial, rechoncho, viste un elegante blazer de color azul marino.

Medina es el forense.

Y los Ferraro, Gregory, Caracerdo, Andrade, Peter Pan y el del táser.

Comentario:

Me ha gustado mucho La tragedia del girasol. Es una novela que va de menos a más, a medida que nuestro inspector Bianquetti, convertidor en detective privado, va profundizando en una investigación en la que no quería meterse. Todo empieza cuando le proponen proteger a un importante empresario que viene a pasar unos días a Cádiz. Lo que parecía un trabajo sencillo y rutinario, se convierte en un caso en el que aparecen varios asesinatos, mafias y empresarios señores de la droga. En esta ocasión nos encontramos con un Bianquetti permanentemente malhumorado, duro y a veces violento. No obstante, es un excelente sabueso incapaz de dejar de perseguir a su presa hasta que no la tiene entre sus colmillos, aunque le cueste alguna que otra paliza. Al final de la novela,  un giro sorprendente y un desenlace con sorpresa. Lo dicho, lectura policiaca muy recomendable ¡Larga vida al comisario Bianquetti!

Vídeo cortesía de Atrapalibros

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