La crueldad de abril

5856_Crueldad_abril.inddElvira, una joven de 20 años, es una de los protagonistas de la novela La crueldad de abril (2018), del escritor nacido en Lausanne, Suiza,  y afincado en Galicia, Diego Ameixeiras.

Elvira es una mujer que quiere morir, a pesar de sus 20 años. Altiva y triste, traviesa y risueña. Tiene las tetas pequeñas y achatadas, los brazos largos y fibrosos, el cuello movedizo y siempre atento al sobresalto. Escribe poemas, a veces desasosegantes.

Otros personajes:

Gonzalo es hermano de Elvira. Le gusta la cerveza y hacer quinielas. Dice que antes fue repartidor, hasta que tuvo un accidente.

Raquel trabaja en un bar, tiene algo más de treinta y cinco años. Le duele la espalda, está deseando volver a casa y tirarse en el sofá junto a su gato y comer chocolate. Cocina unas lentejas que llevan puerro, zanahoria, chorizo y morcilla. Viste chaqueta militar y mallas negras. Se pinta las uñas de rojo para disimilar que se las muerde. Le gusta viajar en tren.

Aurelio tiene un bar. Se toma unos whisky bien cargados y alguna rayita.

Ismael es el hermano de Raquel, de estatura media, algo encorvado y de complexión delgada, aunque tiene los brazos bastante musculados. Acaba de salir de la cárcel. Viste una camiseta blanca de manga larga, con el cuello en pico, y unos vaqueros rotos. Tania es su novia.

El Fara vive en la calle, entre cartones, le dan unas monedas para comprar vino de cartón.

Y el Cota, que se escarba los dientes con la punta de una navaja, el Negro, Salvador, el Siota, el Ruzo y la chica del pelo azul.Diego_Ameixeiras

Comentario:

Me ha gustado mucho La crueldad de abril. Una novela corta que casi cuesta más conseguir que leerla. Es una historia llena de personajes en su mayoría perdedores. Una narración desgarrada y a la vez llena de poesía:

Ignora que la noche viste lentamente su tragedia

Tristeza y podredumbre, alcohol y cocaína, amor y venganza; y poemas que arañan el alma:

El espejo del salón imitaba a la muerte

y reflejó mi sombra llena de heridas.

La acaricié con la palma de la mano,

reconocí su transparencia.

A mis pies fue creciendo un charco de sangre

mientras el dolor se rompía.

Entonces, en ese momento regresé.

Entendí que sería invencible

y mi nombre se escribió en la tempestad.

Ahora camino descalza sobre cristales de ceniza.

De Diego Ameixeiras reseñamos en este blog una novela anterior Conduce rápido (2014).

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