El heredero

9789873818608El inspector de policía Simon Kefas es uno de los protagonistas de la novela El heredero (2014), del autor noruego Jo Nesbo.

Simon es inspector jefe de la policía de Oslo. Está casado con Elsa. De pelo ralo e incipiente calvicie. Le gusta chupar bolsitas de snusFue adicto al juego. Va con su mujer a ver una peli de Woody Allen y otro día a una exposición de Chagall. Los domingos se disfraza con una gorra de tweed, gafas de sol y pantalones caqui. Simon utiliza gafas para leer.

Otros personajes:

Kari Adel es nueva en Homicidios, procede de estupefacientes. La ponen a trabajar con Simon. Es muy alta y delgada, de piernas escuálidas. Está estudiando Derecho.

Asmund Bjornstad es inspector jefe de la policía judicial. Tiene el cabello reluciente por el uso de diferentes productos capilares y unas estrechas patillas cuidadosamente arregladas. Seguro que se hace la manicura. De treinta y pocos años.

Pontius Parr es jefe de policía, el jefe directo de Simon Kefas. Sus ojos son de un azul casi infantil y lleva gafas rectangulares.

Henrik Westad es otro inspector, del distrito policial de Buskerud. Alto y robusto. Viste un grueso jersey de lana a pesar de la temperatura veraniega.methode_times_prod_web_bin_4b9a176a-38da-11e8-b5b4-b935584040f4

Nestor es un traficante a gran escala y Kalle Farrisen, un recaudador que trapichea.

Sonny Lofthus, quizás el verdadero protagonista de esta narración, es un yonqui que está en la cárcel. Su padre, que era policía, murió asesinado. Se rumoreaba que era un topo dentro del Cuerpo. Sonny está tramando una venganza. Le gusta el grupo Depeche Mode.

Comentario:

Me ha gustado mucho El heredero, una novela negra negra. Es Nesbo, aunque sin Harry Hole, a tope en su plenitud de escritor nórdico noir, si se me permite la expresión. Muchos personajes pululando por el mundo de la droga y la corrupción policial. Un inspector jefe ya mayor, víctima de un pasado. Lo sabe todo, aunque intenta taparlo. Un joven, en la cárcel, preparando una venganza en toda regla.

“Kari dio dos pasos a un lado, sin apartar de su punto de mira al más grande de los hombres. Durante unos instantes se produjo un silencio absoluto, excepto por la voz de Johny Cass cantando Give My Love to Rose a través de los altavoces que colgaban de la pared, entre el aparador y la cabeza disecada de un buey de largos cuernos”  pag. 499

“Una versión moderna de los evangelios mezclados con Cosecha roja”  Jyllands-Posten