Aguas oscuras

La detective Erika Foster es la protagonista de la novela Aguas oscuras (2016), del autor británico residente en Eslovaquia Robert Bryndza. Es la tercera entrega con la Foster como personaje central. Las anteriores, Te veré bajo el hielo y Una sombra en la oscuridad, ya las reseñamos en este mismo blog.

Erika es ahora detective en la comisaría de Bromley, lleva tres meses. Vive en un piso de Forest Hill. Tiene 44 años y es rubia y alta, con los pechos pequeños pero erguidos. Su taza de café luce el rótulo de la serie ¿Quién manda aquí? Intenta dejar de fumar, utiliza un cigarrillo electrónico. Compra unos sándwiches en Charing Cross. En un descanso en la comisaría con sus compañeros come comida china: ternera crujiente con salsa picante, Chow Mein de pollo, algas crujientes y pan de gambas. Su hermana Lenka, que está pasando unos días con ella, prepara un plato humeante de Francúzske Zemiaky, una receta a base de patata, huevo, pepinillos y salchichas ahumadas cortadas muy finas.

Otros personajes:

Isaac Strong es patólogo forense y buen amigo de Erika. Es alto y delgado, lleva el traje quirúrgico azul, mascarilla blanca y un gorro azul muy teñido. Vive en una preciosa casa adosada de Blackheath. Para cenar con Erika prepara pollo asado con romero, acompañado de un vino eslovaco de viñedos Radosina que ha llevado su amiga. De aperitivo ya se han tomado unas copas de Prosecco.

John McGorry es sargento. Animado y locuaz.

Yale es el comisario, de prominente panza, cara rubicunda y una mata de pelo rojizo y erizado. Da la impresión de que lo habían embutido en el uniforme a presión.

Paul Marsh es comandante de policía. Hasta hace poco era el jefe directo de Erika. No pasa por su mejor momento personal, su mujer quiere el divorcio.

Camilla Brace-Cosworthy es la nueva subcomisaria general. Es una mujer elegante de cincuenta y tantos, que parece estar en la flor de la vida. De melena rubia hasta los hombros impecablemente arreglada. Va maquillada con esmero, como para posar ante las cámaras, con las uñas esmaltadas en rojo. Lleva unas grandes gafas de diseño de montura negra. Conduce una reluciente Yamaha negra y plateada, ideal para evitar el tráfico.

Amanada Baker fue inspectora jefe, ya retirada. Ahora es una mujer gruesa, que viste una chaqueta de punto desastrada sobre una camiseta negra, leotardos oscuros y crocs negras con calcetines de lana grises. El canoso cabello, largo y grasiento, lo lleva atado en la nuca con una goma elástica. No para de beber Pinot Grigio.

Knight es otra agente, delgada, de cabello corto y negro.

Crawford es un agente con sobrepeso, de pelo rubio y dientes de conejo. Está a punto de cumplir 47 años.

Moss y Paterson son inspectores que trabajaron con Erika en su anterior destino.

Comentario:

Me ha gustado Aguas oscuras. Sigue la línea de las dos anteriores novelas de este autor, Robert Bryndza, y su inspectora protagonista Erika Foster, un personaje potente que está presente prácticamente en toda la narración. Todo empieza cuando se localiza el esqueleto de un niño pequeño. Los restos se identifican como los de una niña desaparecida, que copó los titulares de prensa hace veintiséis años. Erika se toma como un reto personal descubrir quién le hizo ésto a una niña. El pasado y secretos familiares se entrecruzan. Alguien no quiere que este caso sea resuelto. Novela negra policiaca muy recomendable.

#QueNoTeCuentenElFinal