¡Dios mío! Líbrame de los malos actores

dios-mio-librame-de-los-malos-actores-600Miguel, un actor en paro, es el protagonista de la novela ¡Dios mío! Líbrame de los malos actores, del autor madrileño Lucas Herrador.

Miguel, actor de teatro en paro, acaba de cumplir 33 años. Ha nacido en el barrio de Carabanchel, aunque ahora vive en Lavapiés. Le han cortado la luz. Viste vaqueros, calcetines blancos, unas zapatillas de deporte, una camiseta y un jersey granate de lana, no muy sucio. Por encima lleva una chaqueta de montaña que le acompaña desde los tiempos de Barcelona 92. Está leyendo una novela que tiene como protagonista al comisario Maigret. Le atrae la imagen de Bogart con gabardina y un cigarrillo colgando de los labios, con peligro de caerse. Le gusta pasear por las calles del centro de Madrid. Desde que le han contratado para una investigación de asesinato, se siente como un personaje de John Le Carré. Se toma unas copas en el Hamlet de la calle Príncipe. Desayuna en un bar, zumo de naranja, un café con leche en taza grande y media docena de churros; y cena en un bar situado detrás de Tirso de Molina, unas hamburguesas caseras, con lechuga, tomate y más cosas, encerradas en un pan redondo y crujiente, salido de una tahona del cielo. Miguel se prenda enseguida de una agente de policía que conoce en un interrogatorio. Es más bien enamoradizo.

Otros personajes:

Mario Irizar es un artista consagrado. Le acusan de asesinato. Vive en el barrio de Ópera. Mide 1,77 y está en forma: vientre plano, brazos con músculos de pesas y cara angulosa.

Arroyo es una jueza de voz ronca y nariz rabínica. Está casada con Fernando, del que piensa que es un manso sin remedio.

Parra es comisario de policía. Tiene su despacho en el tercer piso de la comisaría del distrito centro. Más que un despacho parece un quirófano, asepsia y pulcritud por todas partes, ni a la moqueta se le ocurriría tener ácaros. Tiene unos 50 años, pelo aún moreno cortado a escuadra y cartabón, poblado mostacho, con un agradable olor a colonia bien elegida.

“El Sopas” es un delincuente reincidente. Es muy alto y muy flaco, con el pelo rizado, rondando los 30 años. Le vende una Vespino a nuestro sabueso Miguel.

Mendizábal es juez. Tiene el pelo blanco y la barba bien cuidada del mismo color. Parece un Papá Noel, pero del barrio de Chueca. Tiene un despacho abigarrado, lleno de libros, figuritas como las que salen en los roscones de reyes, platos de recuerdos … y también posters de películas: “La ley del deseo”, “Espartaco” o “Harka”.

Beas es el Director de Escena del Centro Dramático Nacional. Ronda los 65 años. Todavía le queda un poco de pelo blanco y gris. La nariz, más bien porcina, unos pequeños ojos color almendra detrás de una gafas de metal plateado. Bajo de estatura y cráneo grande, llenito sin estar gordo. Padece asma.1102621214

Juan Carlos, el regidor; Flores, encargado del teatro; Carmen, la mujer de la limpieza del teatro Rey Felipe, Aurora, Charli, Miriam, Valle, Clara, Requena, Ex …

Comentario:

Me ha gustado ¡Dios mío! Líbrame de los malos actores. Es una novela sobre el mundo del teatro y sus intrigas, escrita por un hombre del teatro, Lucas Herrador. Es su primera novela publicada y, como es lógico, tiene margen de mejora y puede pulir algunos defectos y escenas un tanto inverosímiles. La acción transcurre alrededor de la investigación por el asesinato de un actor de teatro. El sospechoso es, según la policía, otro actor. Éste a su vez, contrata a otro comediante que está en paro, al que supone muy enterado de los entresijos del mundo de la farándula y de la dramaturgia. Aparecen varios personajes curiosos que intentan ayudar a Miguel, el detective aficionado. El autor parece que quiere pasar factura a los malos actores y a algunas mafias que se esconden entre bambalinas. Lectura recomendable, sobre todo para los amantes del mundo del teatro. Se pasa un buen rato al lado de nuestro sabueso novato.

El autor:

Lucas Herrador (Madrid, 1969) es actor, profesor de interpretación y director escénico. Su experiencia como escritor está sobre todo en relación con la dramaturgia. Además de adaptar diversas obras literarias para la escena, es autor de numerosas obras de teatro originales. La obra que hoy reseñamos ¡Dios mío! Librame de los malos actores, es su primera novela publicada.

La novela en Twitter

“Solo ante La Peligros”, de Lucas Herrador: