Otoño lejos del nido

nidoIvet Portabella, sargento de los Mossos d’Esquadra, es la protagonista de la novela Otoño lejos del nido (2020), del autor villarealense Ángel Gil Cheza.

La sargento Portabella tiene 58 años y el pelo rubio y canoso. Recuerda con cariño y nostalgia a Pere, un chaval que conoció siendo muy joven. Le gusta mucho el vodka. Se toma una cerveza en el bar Poc a Poc, de la calle Princesa de Barcelona. Tiene un perro en casa, Mel, que ya está muy mayor. Conduce un Wolkswagen. Una hermana suya, Catia, murió de leucemia.

Otros personajes:

Édgar Brossa es un periodista freelance en horas bajas, que malvive haciendo cualquier chapuza que le sale. Tiene 38 años y padece un problema en la piel, le crecen pústulas que le provocan terribles picores. En casa de un amigo cocina bacalao al horno, 220 grados, con patatas, setas, anegado de brandy, miel y romero que cogió del jardín. Escucha el álbum de L’Odi SocialQue pagui Pujol“.

Tarros es cabo de los mossos. Tiene 44 años y es transexual. Conduce sujetando el volante con solo un dedo de una mano, lo que pone muy nerviosa a su jefa Portabella.

Oscar Pla es patólogo. Está a punto de jubilarse, pero no empezó hasta los cuarenta la carrera de Medicina. Hasta entonces, trabajó como conserje en un colegio público. Le gustan la literatura y el cine noir. Está viendo la serie The Fall. Conduce una berlina. Le gusta mirar el escote de la sargento Portabella.

Veudemar es subinspector. Ivet le llama “repeinado”. No se llevan nada bien.

Terramilles es otro inspector.cheza

Bernard Llorente es otro sargento de la unidad. Está separado. Tiene la barba amarilla, teñida de todo tipo de comida, cerveza, humo del tabaco … Suele sudar, pero normalmente no huele mal.

Perelló es una agente de la policía autonómica de la comisaría de San Cugat del Vallés. No le gusta dormir con las luces apagadas del todo.

Comentario:

Me gustado Otoño lejos del nido. Estamos ante una novela policiaca clásica, en la que hay asesinatos y su correspondiente investigación por parte de los cuerpos de seguridad. En este caso es la sargento de los Mossos d’Esquadra Ivet Portabella quien encabeza dicha investigación. También es un clásico que se lleve mal con alguno de sus jefes, en general trepas, que no quieren ni ver a nuestra sabuesa protagonista. Todo comienza cuando aparece asesinada una joven, colgada dentro de una misteriosa esfera de ramas que pende de un árbol. Por otro lado, un periodista freelance en horas bajas, Édgar Brossa, que malvive aceptando todo tipo de chapuzas. No le pagan, pero sí le pegan buenas palizas. La suerte le sonríe cuando acepta la investigación que un amigo con dinero le encarga. Tiene que localizar a un conocido novelista desaparecido. A mi modo de ver, el personaje de este periodista no está a la altura del de la sargento Portabella. En un momento determinado, ambas investigaciones confluyen e Ivet y Édgar deciden unir sus fuerzas. Una pista conduce al pasado, a un grupo de anarcos y ocupas que decidieron tatuarse la palabra “OTOÑO” y que querían acabar con todos los explotadores del mundo. Lectura recomendable para los amantes del género negro.

El autor:

Angel Gil Cheza (Vila-real, 1974), es licenciado en Humanidades y máster en Edición. Estuvo un tiempo dedicado a la música. Llegó a ser batería del grupo Mala Hierba, y fundó el fanzine “Sátira Coenta”. Además de esta novela que hoy reseñamos Otoño lejos del nido, ha publicado otras tres novelas El hombre que arreglaba las bicicletas (2014),   La lluvia es una canción sin letra (2014) y Pez en la hierba (2015).