Los niños desaparecidos

9788417333249La inspectora Lottie Parker es la protagonista de la novela Los niños desaparecidos (2017), de la autora irlandesa Patricia Gibney.

Lottie es inspectora detective de la Garda Síochána, en la población de Ragmullín, municipio ubicado en el centro de Irlanda. Viuda, su marido Adam murió de cáncer y vive con sus tres hijos, Katie, Chloe y Sean. Odia el frío y la navidad, necesita unas vacaciones. Está a punto de cumplir 44 años. Mide uno setenta y cinco sin tacones. Se le clavan los vaqueros en la cintura: “tengo que dejar de comer comida basura”, dice. Suele ponerse unas cómodas botas UGG con los vaqueros metidos por dentro. Siempre con su blusa de manga larga con una camiseta térmica debajo. Compra el periódico y una bolsa de patatas fritas. Se bebe una sopa espesa con trozos de pollo y patata para entrar en calor. En cierta ocasión se pide un sándwich de pollo en pan de chapata. Su escritorio de la jefatura es un auténtico desastre, como su vida, piensa Lottie.

Otros personajes:

Mark Boyd es sargento, mano derecha de Parker en la brigada. Se llevan bien, aunque no dejan de tirarse puyas. Separado, aunque no divorciado, de Jackie. Sus ojos marrones con manchas color avellana iluminan una cara interesante, de piel tersa y clara, con unas orejas que sobresalen un poco. Su pelo corto se está volviendo canoso con rapidez. Tiene 45 años. Viste una impecable camisa blanca y un traje gris debajo de su gruesa chaqueta con capucha. Le da a la bicicleta estática. Es entrenador del equipo infantil de hurling  de Ragmullin. Come con su jefa en un indio, unas cucharadas de chutney de menta sobre un chapati. Después, el aroma a coco del korma de pollo llenó el aire.

Miles Cornigan es el comisario. No se lleva nada bien con nuestra sabuesa protagonista. Tiene mal carácter, cincuenta y tantos años y está calvo en la coronilla.

Jane Dore es la patóloga forense. Mide poco más de uno sesenta. Ojos verde oscuro. Viste una elegante falda azul marino, que se ciñe a su cuerpo, y una blusa azul que le llega hasta el cuello. Calza unos zapatos de tacón muy alto.

Larry Kirby es sargento detective del grupo de Lottie. Divorciado, tiene fama de ser el canalla encantador del cuerpo de policía. Según su jefa tiene el trasero rechoncho. Su pelo mocho parece una antena en su cabeza. Fuma puros.

María Lynch es la otra detective de la brigada. De nariz pecosa, ojos curiosos, el pelo largo recogido en una coleta infantil. Aparenta tener 18 años, pero se acerca más a los 35 Es entusiasta y muy ambiciosa. Está felizmente casada. Se dice que su marido cocina, pasa la aspiradora y lleva a sus dos hijos a clase antes de ir a trabajar. Suele vestir unos elegantes pantalones azul marino.hl97xa85

Gillian O’Donoghue es una agente de la Garda.

Jim McGlynn es el jefe de los forenses.

Comentario:

Me ha gustado mucho Los niños desaparecidos, de lo mejorcito que he leído últimamente en novelas policiacas y de investigación. Clásica en su forma y ambientación: aparece un cadáver, un inspector y su equipo se ponen a investigar, todo se embrolla y surgen historias colaterales. Ah! y el personaje central con sus problemas personales. Todo ésto sucede en esta narración. La inspectora Lottie Parker es la encargada de llevar a cabo la investigación cuando aparece el cuerpo sin vida de una mujer en la catedral y, más tarde, un hombre ahorcado en un árbol. Los interrogatorios y las pistas llevan hasta un antiguo orfanato de la iglesia católica, que esconde un pasado muy oscuro de abusos y malos tratos a niños pequeños, incluso a desapariciones y asesinatos. Nuestra sabuesa, la inspectora Parker, acaba implicada personalmente, aunque lo lleva casi en secreto, queriendo saber qué le ocurrió a su hermano pequeño. Lo dicho, lectura muy recomendable para amantes de novelas policiacas con largas y enrevesadas investigaciones.

La autora:

Patricia Gibney es irlandesa, nacida en Mullingar, condado de Westmeath, en el centro de Irlanda. Es viuda y madre de tres hijos. Quiso ser escritora desde que leyó a Enid Blyton y a Carolyn Keene. Durante años asistió a cursos de escritura y se unió al Irish Writers Centre  para adentrarse en el mundo literario de forma profesional. Esta novela que hoy reseñamos Los niños desaparecidos es la primera entrega  de la serie protagonizada por la inspectora Lottie Parker.

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Círculos cerrados

81nekbi23clEl inspector Thomas Andreasson es el principal protagonista de la novela Círculos Cerrados (2009), de la autora sueca Viveca Sten.

Thomas es inspector de la Policía Judicial, Brigada de delitos violentos de la comisaría de Nacka. Tiene 39 años y mide 1,94. Está separado de Pernilla y tiene una relación con Carina, una joven de 25 años, que es hija del comisario. Duerme en un altillo en la casa de Havö, que en verano se convierte en un horno tan pronto como se levanta el sol. Nada más despertar, Thomas se pone un bañador y se mete en el agua, que está a tan solo diez metros de su casa. Viste una camisa de color azul claro con las mangas remangadas y unos pantalones vaqueros muy gastados. La cartera ha desgastado la tela del bolsillo trasero. Le gusta el té Earl Grey. En cierta ocasión desayuna un buen plato de filmjölk con varias rebanadas de pan con embutido y dos tazas de té. Otro día, de camino a casa, compra en el centro comercial de Gustavsbeg una pizza calzone con ración extra de tomate. Se la come en el sofá del salón viendo una película antigua de Clint Eastwood. A nuestro sabueso le gusta salir a remar en su kayak.

Otros personajes:

Nora Linde es abogada. Suele colaborar con el inspector Andreasson en sus investigaciones. Tiene el cabello rubio hasta los hombros. A veces se lo recoge en una cola de caballo. Casada con Henrik, tienen dos hijos, Simon y Adam. A sus 39 años, se empiezan a dibujar algunas arrugas alrededor de sus ojos. Las pecas de su nariz chata evidencian el sol estival. Debajo de sus ojos azules se distinguen unas profundas ojeras. Es diabética. Le gusta ir a la piscina y nadar para relajarse. Bebe una botella de agua Ramlösa con sabor a frambuesa.

Margit Grankvist es inspectora judicial. Ha alquilado una casa en Djurö, en la que ha pasado con su marido y sus dos hijas tres semanas de vacaciones. Luce un bronceado saludable, que dulcifica los afilados rasgos de su rostro, y unas mechas rojizas en su cabello corto. Come bacalao empanado. Le gustan las gominolas de frambuesa con forma de barco.

Göran Persson “El Viejo” es el jefe de la comisaría de Nacka.2936243

Peter Lagerlöf es capitán de la Unidad Especial de la Policía marítima de Estocolmo.

Erik Blom, agente de la brigada de Thomas. Tiene poco más de 30 años, sonrisa juvenil y un cuerpo musculoso.

Charlotte Öhman es la fiscal; Sachsen, el forense y Conny Malmsten, de la brigada técnica de Estocolmo.

Comentario:

Me ha gustado Círculos cerrados, segunda entrega de la autora sueca Viveca Sten con el inspector Thomas Andreasson de protagonista. Típica novela nórdica de casi quinientas páginas, que parece lenta al principio pero que va subiendo en acción poco a poco. No es del estilo de Nesbo, desde luego. Es una narración más tranquila, que se va haciendo interesante y tiene un desenlance muy logrado. Al inspector Andreasson le falta un poco de empaque, algo más de fuerza. Pero hay otros buenos personajes, como la abogada Nora Linde, amiga de Thomas, que a pesar de sus problemas  familiares, acaba colaborando decisivamente en la resolución de la investigación sobre el asesinato del vicepresidente del Real Club de Vela. Lo dicho, lectura recomendable para seguidores de la novela negra tranquila, aunque no exenta de misterio ¿quién puede ser el asesino?

Está ya a la venta en nuestro país la que dicen que es la continuación de esta saga Sten/Andreasson, cuyo título es No culpable (2011). El caso es que yo leí por aquel entonces una novela editada por RBA con el título Sin culpa, con la misma sinopsis, reseñada en este blog ¿Por qué, si es la misma novela, aparece con diferente título? ¿Para despistar y que parezca una novedad? ¿Por ser de diferentes editoriales y no puedan publicar con el mismo título? ¿Alguien lo sabe?

Carter

41bs8igub8l._sx340_bo1,204,203,200_Un sicario, Jack Carter, es el protagonista de la novela Carter (1970), del escritor inglés Ted Lewis, con traducción de Damià Alou.

Carter es el principal sicario de unos mafiosos londinenses. Regresa a su ciudad natal en el norte de Inglaterra tras ocho años de ausencia. Asiste al entierro de su hermano, Frank, para adivinar cómo murió realmente. En el tren lee el Penthouse y el Standard. Bebe whisky en una petaca, le gusta el Bell’s. En otra ocasión se pide una pinta de bitter. Viste un abrigo de ante verde. Quiere irse de vacaciones a Sudáfrica con su novia Audrey.

Otros personajes:

Doreen es la hija de Frank, sobrina de Jack, de 15 años. Tiene el pelo dorado claro, largo, parte de él cae entre los hombros y el cuello, casi sobre los pechos. Lleva un abrigo negro corto bastante bonito y se cubre la cabeza con algo muy del estilo de Greta Garbo.

Les y Gerald son unos mafiosos londinenses para los que trabaja Carter. Les viste un traje de pana y está ojeando un ejemplar de Punch. Gerald lleva un traje pijo de pata de gallo y una camisa lila.

Eddie Appleyard, alguien importante en la ciudad. Tiene el pelo negro y crespo, bastante largo, peinado hacía atrás con unas patillas que se extienden por sus mechones casi grises. Lleva una dentadura postiza mal encajada.

Cliff Brumby es el rey de las tragaperras. Viste un bonito abrigo oscuro cruzado sin abrochar y una bufanda blanca de seda con borlas. De aspecto elegante, lleva su cabello gris perfectamente cortado. Parece más Henry Cabot Lodge, recién salido de la Casa Blanca que un rey de las tragaperras cualquiera.

Keith Lacey es un joven camarero con complexión de jugador de fútbol. Tiene la cara aplastada y el cuerpo compacto y robusto. Lleva un anillo de oro en el dedo corazón de la mano izquierda. Es de Liverpool y amigo de Frank.

Eric Paice es un viejo amigo de Jack. Bastante alto, tirando a delgado, con una gorra de visera muy reluciente y un traje cruzado de sarga azul de tres botones plateados, el típico traje que llevan los chóferes.ted_lewis_headshot_01

Cyril Kinnear se dedica al negocio de los coches usados. Es un hombre muy muy gordo. No tiene pelo y lleva un bigote de puntas hacia arriba. Mide 1,60.

Albert es otro viejo conocido a Jack. Está casado con Lucille.

Peter “el Holandés” y Con McCarty son dos matones contratados para asesinar a nuestro principal protagonista.

COMENTARIO :

Me ha gustado Carter, típica narración inglesa de los años setenta. Se puede denominar novela negra, en el sentido amplio que predomina hoy día, pero más concretamente es realismo inglés, una novela sobre mafias y sicarios. Escrita hace cerca de cincuenta años, se puede leer bien en la actualidad aunque ahora se escriba en general de otra manera. A mí ha habido capítulos que se me han hecho un poco aburridos, como si no pasara nada. Reconozco que está muy bien escrita, excelentemente ambientada y con unos estupendos personajes secundarios. Jack Carter viaja desde Londres hacia la ciudad de su infancia tras ocho años de ausencia. Allí enterró a su padre y ahora va al funeral de su hermano. De paso quiere saber cómo fue su muerte y quién lo ha matado. Lectura recomendable, sobre todo para seguidores de los clásicos del género criminal.

Ted Lewis (Manchester, Inglaterra, 1940) estudiante de arte, fue publicista y dibujante para series de animación y películas, entre ellas el Yellow Submarine de los Beatles. Su primera publicación fue en 1965, una novela autobiográfica, All the Way Home and All the Night Through. La segunda es la que hoy comentamos Carter, que fue la que inició una trilogía protagonizada por el sicario Jack Carter y que tuvo un gran éxito. Mike Hodges hizo una adaptación cinematográfica que protagonizó Michael Caine. Sin embargo, sus novelas posteriores pasaron desapercibidas y Lewis murió prematuramente a los 42 años años tras una enfermedad causada por su adicción al alcohol.

Hace apenas un par de meses Sajalín Editores ha editado una nueva novela de Ted Lewis, la que lleva por título No solo morir (1980).

La crueldad de abril

5856_Crueldad_abril.inddElvira, una joven de 20 años, es una de los protagonistas de la novela La crueldad de abril (2018), del escritor nacido en Lausanne, Suiza,  y afincado en Galicia, Diego Ameixeiras.

Elvira es una mujer que quiere morir, a pesar de sus 20 años. Altiva y triste, traviesa y risueña. Tiene las tetas pequeñas y achatadas, los brazos largos y fibrosos, el cuello movedizo y siempre atento al sobresalto. Escribe poemas, a veces desasosegantes.

Otros personajes:

Gonzalo es hermano de Elvira. Le gusta la cerveza y hacer quinielas. Dice que antes fue repartidor, hasta que tuvo un accidente.

Raquel trabaja en un bar, tiene algo más de treinta y cinco años. Le duele la espalda, está deseando volver a casa y tirarse en el sofá junto a su gato y comer chocolate. Cocina unas lentejas que llevan puerro, zanahoria, chorizo y morcilla. Viste chaqueta militar y mallas negras. Se pinta las uñas de rojo para disimilar que se las muerde. Le gusta viajar en tren.

Aurelio tiene un bar. Se toma unos whisky bien cargados y alguna rayita.

Ismael es el hermano de Raquel, de estatura media, algo encorvado y de complexión delgada, aunque tiene los brazos bastante musculados. Acaba de salir de la cárcel. Viste una camiseta blanca de manga larga, con el cuello en pico, y unos vaqueros rotos. Tania es su novia.

El Fara vive en la calle, entre cartones, le dan unas monedas para comprar vino de cartón.

Y el Cota, que se escarba los dientes con la punta de una navaja, el Negro, Salvador, el Siota, el Ruzo y la chica del pelo azul.Diego_Ameixeiras

Comentario:

Me ha gustado mucho La crueldad de abril. Una novela corta que casi cuesta más conseguir que leerla. Es una historia llena de personajes en su mayoría perdedores. Una narración desgarrada y a la vez llena de poesía:

Ignora que la noche viste lentamente su tragedia

Tristeza y podredumbre, alcohol y cocaína, amor y venganza; y poemas que arañan el alma:

El espejo del salón imitaba a la muerte

y reflejó mi sombra llena de heridas.

La acaricié con la palma de la mano,

reconocí su transparencia.

A mis pies fue creciendo un charco de sangre

mientras el dolor se rompía.

Entonces, en ese momento regresé.

Entendí que sería invencible

y mi nombre se escribió en la tempestad.

Ahora camino descalza sobre cristales de ceniza.

De Diego Ameixeiras reseñamos en este blog una novela anterior Conduce rápido (2014).

La mujer que no existió

81If7+STqILZoe Whittaker, una mujer joven y bella, es la principal protagonista de la novela La mujer que no existió (2016), de la autora estadounidense Kate Moretti.

Zoe lleva un año, más o menos, casada con un magnate de Wall Street, Henry Whittaker. Vive en un apartamento de ensueño en el barrio neoyorquino de Tribeca y una maravillosa casa a las afueras. Zoe es ahora miembro de la élite social de Manhattan y de una de las más prestigiosas organizaciones filantrópicas de la ciudad. En la Sexta Avenida se queda mirando el escaparate de “La Fleur d’Elise“. Antes de conocer a Henry trabajaba en una floristería. El inicio de la relación con su marido le recuerda la película “Pretty Woman“, sin todo el asunto de la prostitución. Le gusta el Pinot grigio. Lleva un piercing en la ceja. Recuerda mucho a su madre de acogida, Evelyn, que murió hace cinco años. Le gustaría encontrar a su madre biológica a la que nunca llegó a conocer.

Otros personajes:

Henry es el marido de Zoe, un tiburón de Wall Street. De cuarenta años, musculoso. Tara era su anterior mujer, que padecía agorafobia. Cuando se enfada se le dilatan las aletas de la nariz y cuando está contento, conduciendo, da golpecitos en el volante al ritmo de los Rolling Stones.

Penny es el ama de llaves, limpiadora y cocinera de los Whittaker. Tiene unos 60 años, pero parece mayor. Tiene la piel castigada, como si se hubiera expuesto demasiado al sol, tostada como una pasa. Prepara una cena ligera, un finísimo carpaccio de atún sobre una cama crujiente de achicoria roja y una hogaza de pan crujiente con un poco de ajo y un chorrito de aceite. Lleva la corta melena gris recogida en un moño bien apretado.

Cash Murray es periodista y fotógrafo. Conduce un Honda de segunda mano, que aparca en el garaje de su madre. Esta leyendo Mientras agonizo, de Faulkner.

Maslow es detective, un hombre amable pero agobiado, con gafas poco favorecedoras y el cabello demasiado largo. No tiene canas, no parece un tipo duro, más bien parece un contable agotado.

Yates es agente de policía. Al sonreír, se le forman unas profundas arrugas en las comisuras de los labios. Tiene la nariz grande, las pestañas largas y los labios carnosos. Una cicatriz muy larga que le recorre la mandíbula.

y Lydia, Molly McKay, Mick, Rosie …

Comentario:

Me ha gustado La mujer que no existió. Es un thriller psicológico o emocional, muy de moda en estos tiempos. La narración va mostrando, poco a poco, acontecimientos del pasado que ayudan a entender el presente y, como suele ocurrir en estos casos, nada es lo que parece. El pasado lo marca todo. Secretos y mentiras. Maltrato y poder.

La autora:

Kate Moretti es autora best seller de The New York Times. Miembro de la Women’s Fiction Writers Association y de la organización Sisters in Crime, y directora de marketing de Tall Poppy Writers, es también ganadora del Readers’Choice Award 2013.

Reikiavik

reikiavikUn pistolero, Hannu, y un sicario, Pietro Fabrucczini, son los principales protagonistas de la novela Reikiavik (2018), del autor castellonense Pablo Sebastiá Tirado.

Hannu es un pistolero que siempre va acompañado por su Rottweiler  color azabache. Hannu es albino. Lee una pequeña Biblia y rememora sus salmos. Porta un revólver Taurus. Para combatir el sol y el calor se compra un sombrero Panamá de poliéster, con una banda azul que pone “Costa Brava”. Tras unos días muy ajetreados, su pelo blanco está liso y grasiento.

Frabucczini es un sicario que ha trabajado para la familia Mancini. Está en la cárcel de Carinola de Caserta, en Sicilia. No es un preso conflictivo, más bien un interno tranquilo que va a su aire. Alto, moreno y de complexión atlética, tiene el físico de un baloncestista. En su rostro atractivo destaca su afilada nariz, que separa dos ojos negros como la noche. Su boca es pequeña, de labios finos casi planos. Está en la cárcel condenado a veinticinco años por homicidio, tras un intenso tiroteo con los Carabinieri, hasta que se presenta en su celda un gran magnate de los negocios, que le hace una propuesta para cambiar radicalmente de vida y de nombre.

Otros personajes:

Bianca, rumana, con su hijo Florin a cuestas. De rasgos delicados, parece una muñeca de porcelana con la cara llena de pecas, carnosos labios rojos y un precioso pelo rubio, largo y algo encrespado.

Filippo Inzaghi es un estirado banquero, un tipo instruido que sabe mucho de historia, sobre todo romana, italiana. Un auténtico magnate sin escrúpulos.

Eriksson es un brillante médico, que ansía el Nobel de Medicina. Muy serio, de ascendencia noble. Bajo la bata blanca, siempre va impecablemente vestido.

El físico Kafelnikov y la psicóloga Nalbandián completan un equipo que quiere teletransportar seres humanos.fotosagencias20141231124512

Don Francesco Ferrutti es un mafioso. Dejó su Nápoles natal al cumplir 50 años. A principios del siglo XXI se estableció en la Costa del Sol española.

Claudio Heredia es el lugarteniente de los Ferrutti. Es el hijo mayor de un gitano chatarrero de L’Hospitalet y de una paya drogadicta y borracha.

Bergljót es una monja católica, apostólica y romana que trabaja en una residencia donde realiza trabajos especiales, como cuidar dementes o ancianos enfermos de Alzheimer.

Comentario:

Me ha gustado y me lo he pasado muy bien leyendo Reikiavik, la sexta novela publicada del autor castellonense Pablo Sebastiá Tirado. Me ha parecido una narración que mezcla el hard boile con la ciencia ficción y que, a veces, es muy disparatada. Narra dos historias con once años de diferencia. Una que comienza en Sicilia y pasa por Islandia; y la otra se desarrolla en la Barcelona actual. No parece que vayan a confluir, son muy distintas. Unos investigadores están poniendo en marcha un programa ya muy avanzado para teletransportar seres humanos. Por otro lado, un pistolero, albino, y siempre acompañado por un fiel y enorme Rottweiler color azabache, está ajusticiando a varios capos que controlan el juego y la prostitución en Cataluña. Con buenos y variados personajes. Lectura muy recomendable para pasar buenos momentos.

El autor:

Pablo Sebastiá Tirado (Castellón de la Plana, 1973), además de escritor, es abogado y periodista. Ha trabajado para diferentes medios de comunicación. Actualmente compagina la escritura con la asesoría de empresas y la promoción editorial. Es miembro del comité organizador del festival Castelló Negre. Hasta ahora ha publicado las siguientes novelas:  El último proyecto del doctor Broch (2007), La agenda Bermeta (2008), El último grado (2010), Secreto de estado (2011) y La sonrisa de las iguanas (2014), además de la que hoy comentamos Reikiavik (2018).

Habitación 254

habitacion254El inspector de policía Gustavo Adolfo Rodríguez es el principal protagonista de la novela Habitación 254 (2018), de la autora canaria, afincada en Navarra, Yolanda Almeida.

Gustavo está destinado en la comisaría de Cizur Menor, un pueblo a las afueras de Pamplona. Es médico, pero no ejerce. Está a punto de cumplir 30 años, concretamente el próximo catorce de Julio. Vive en la calle Estafeta de Pamplona y desayuna en el Café Iruña de la Plaza del Castillo. Suele comprar el periódico y gominolas. Utiliza la bici para desplazarse. Cocina unos espaguetis, con un refrito de cebolla y pimiento, un bote de salsa de tomate y una lata de champiñones. Dice que es una receta que le enseñó su madre. Hace años que su padre, Antonio, está en la cárcel. Gustavo no quiere saber nada de él …

Otros personajes:

Sara Ballesteros es periodista, trabaja en la revista Le Poison, que está en la avenida Carlos III de Pamplona. Está escribiendo una novela policiaca. Le gusta la cerveza con limón. Aunque en un principio tuvo algún roce con Gustavo, ahora colabora con él.

Carlos Rodríguez es un nuevo inspector, muy delgado, viste un traje que parece muy caro.

Bernardo es juez y Catalina es forense.yolanda

Alfredo “el Palanca” es un confidente de la policía. Se lleva muy bien con Gustavo.

Martín es detective privado, antes asesino a sueldo.

Fermín es el director de la revista Le Poison.

Y los jóvenes, Natalia, Esteban y Juan, que ayudan a la policía. “El Escupitajo” que es un traficante de Burlada. Y Alberto, Cristóbal, Federico, Funes, Mauricio o Fabián … entre otros.

Comentario:

Comienza esta Habitación 254 el 7 de julio en Pamplona, San Fermín. Una llamada a una revista local informa de que se encuentran cinco personas muertas a la vez en diferentes puntos de la ciudad. Nos encontramos ante una novela negra o policiaca, en la que pasan muchas cosas, aparecen muchos personajes, una mafia en la sombra que parece dominarlo todo a base de extorsiones, palizas y asesinatos. Algunas heridas abiertas del pasado que corroen las entrañas de nuestro sabueso, el inspector Gustavo Adolfo Rodríguez. Lectura entretenida, a veces exagerada e inaudita, juvenil y sangrienta …

Esta es la segunda novela de la autora canaria Yolanda Almeida, la anterior Asesinato en la bahía (2015) también tenía como protagonista al inspector de policía Gustavo Adolfo Rodríguez.