Mal trago

mal-tragoEl inspector de policía Herodoto Corominas es el protagonista de la novela Mal trago (2016), del autor barcelonés, afincado en Pamplona, Carlos Bassas del Rey.

Corominas es inspector de policía en la ficticia ciudad de Ofidia. Suele desayunar un té en el “Biscuter”, el bar de un antiguo compañero. Lleva sombrero. Laura, su mujer, quiere plantar productos ecológicos en el jardín. No tiene mucha comunicación con su hijo Álvaro, que le parece un poco pánfilo. Suele recitar, entre otros, a Cicerón “Et monere et moneri proprium est verae amicitiae”  y recuerda unos versos de Espriu aprendidos de memoria en el colegio:

“cada mañana contemplo

dos pies de vencido

dentro de zapatos que ríen”

En algunas ocasiones, de vuelta casa, coge el bus 12. Se bebe un cubata de ron canario Arehucas en el bar “La Catedral”. Siempre le ha gustado el tumbet, la lasaña mallorquina. Menciona, entre otras, una película de King Vidor “Y el mundo marcha“. Su mujer le mira como Maureen O´Hara en su primera aparición en “El hombre tranquilo.

Otros personajes:

Agüero, es subinspector, mano derecha de Hero. Toma el café descafeinado de máquina con leche desnatada. Está saliendo con Bego.

Vázquez, ex subinspector, muy amigo de Corominas, ahora retirado, tiene un bar.

Martínez es forense, a punto de jubilarse y de poner rumbo a Benidorm.

Ángela Arguedas, inspectora de la Científica y su vaivén de caderas, está embarazada.

Marne, otra inspectora, se ha cortado la melena rubia como una de esas estrellas de cine de los años veinte. Sus ojos heterocrómicos: marrón canelo el izquierdo y verde, como el envés de una hoja de olivo, el derecho. Y sobre todo su forma de curiosear, más que de mirar, con ellos.

Contreras es el comisario; y el capitán Camps un guardia civil de la Judicial, un chaval bassasbajito y con aspecto de empollón apocado.

Souto, de Secuestros. Corominas piensa que es un auténtico trepa, que ha sabido meterse bien adentro de las bragas de la hija de un subdirector general.

Durruti es un periodista amigo de Hero. A veces se juntan para boxear.

Ibañez es un antiguo confidente de la policía. Gaditano. Ha puesto una empresa de Import – Export.

Me ha gustado mucho Mal trago, tercera entrega con el inspector Herodoto Corominas de protagonista. La aparición del cadáver de un niño inicia una investigación, secuestros y rescates, corrupción inmobiliaria, un pasado oscuro que sale a la luz, una venganza cruel. Y además, los problemas y miserias de Hero y amigos de alrededor, su familia, su mujer y su hijo. Las dudas existenciales asaltan a nuestro sabueso protagonista y no le dejan estar en paz consigo mismo. Apellidos de juntaletras conocidos, música, cine, poesía … Lo dicho, novela negra que deja un sabor amargo, muy recomendable.

Carlos Bassas del Rey (Barcelona, 1974). Periodista sin ejercer. Ha escrito cortos, documentales, largometrajes, videoclips, spots. También ha impartido cursos relacionados con el mundo audiovisual. Además de las novelas del inspector Corominas, escribe una saga japonesa, su último título publicado “Aki Monogatari. El misterio de la Gruta Amarilla. En el pasado año 2016 un libro de poemas titulado Mujyokan un relato breve para el recopilatorio “24. Relatos navarros … Y dirige, con mucho éxito, el festival Pamplona Negra 

 

El honor es una mortaja

El inspector Corominas es el principal protagonista de la novela “El honor es una mortaja” (2013), del autor barcelonés Carlos Bassas.

El inspector de la Policía Nacional Herodoto Corominas es un tipo grande de ojos pequeños. Sus facciones son de boxeador al que no han tocado mucho, y su boca grande y mullida. En más de una ocasión, su mujer le provoca diciéndole que posee este tipo de belleza agreste a lo Javier Bardem. Casado con Laura, tienen un hijo, Alvaro, que ayuda a su padre a bucear en Internet. Tiene mucho calor, suele llevar la americana doblada en el brazo, y círculos de sudor aparecen bajo sus axilas. A Hero, como le llama su subinspector, no le gustan los perros, es más de gatos. Cuando está interrogando utiliza un pequeño bloc y un boli Bic. Conduce un Volkswagen. Recuerda a Hammett, Chandler y Carver. Come un excelente cordero al chilindrón en un bar del pueblo.

Otros personajes:

Carlos Agüero es el subinspector que acompaña en esta investigación a Corominas. De treinta y tantos años, impecablemente vestido y bien peinado. Los más veteranos le apodaban Martini por su afición a los trajes y a las Wayfarer. Llaman la atención sus vehementes ojos azules, en las raras ocasiones en que se quita las gafas. Agüero se cuida mucho a la hora de comer. El café del desayuno lo toma descafeinado.

Pujades es detective privado, ex policía, tiene el despacho en su propio piso, muy concienzudo trabajando. Le gusta el “Jotabe”.

Samuel Álvarez trabaja en una agencia de seguros. Su mujer y su hijo fueron asesinados en el atraco a un banco. Se ha comprado un revólver Llama Martial del 38 de cuatro pulgadas.

Julián Martínez es médico forense. Cincuentón, entradas y rasgos marcados, en especial dos profundas regueras que le conectan la nariz y la boca -surcos nasogenianos, hubiera especificado él- lo que le confería cierto aire de títere.

Vázquez es otro subinspector, un policía a la vieja usanza, de lenguaje racista y machista, perseverante en su trabajo aunque a veces mete la gamba. Se lleva mal con Agüero, y mejor con el otro dinosaurio de la comisaría, el inspector Corominas.

Bogdan Monteanu, alias “Tepes” es un jefe de la mafia.

Silva y Chamorro son dos agentes que realizan un servicio de vigilancia – en un claro guiño a Lorenzo Silva y su sargento Chamorro -.

Me ha gustado esta novela. Una clásica historia policíaca. Asesinatos y su correspondiente investigación. Ágil y concisa, va directamente al grano. Con policías veteranos y otros más jóvenes y modernos, pero todos intentando hacer su trabajo lo mejor posible. El libro narra principalmente la historia de una venganza llevada a cabo sin importar a su ejecutor lo que pueda pasarle. Recomendable.

Carlos Bassas del Rey nace en Barcelona en 1974. Doctorado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra. Ha escrito documentales, cortos y largometrajes, videoclips y spots publicitarios para empresas nacionales y multinacionales. Imparte clases en la Escuela de Imagen y Sonido de la Universidad Pública de Navarra. Con “El honor es una mortaja” ganó el VII Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona. En el 2012 publicó Aki y el misterio de los cerezos, una novela sobre el honor, samurais y tradiciones y culturas japonesas, un mundo muy estudiado y admirado por su autor.