Donde lloran los demonios

donde-lloran-los-demonios-pedro-martiEl inspector de los Mossos d’Esquadra César Giralt es el protagonista de la novela Donde lloran los demonios (2018), del autor albaceteño Pedro Martí. Es su segunda novela con Giralt como protagonista. La primera fue La pieza invisible (2015), ya comentada en este blog.

Giralt es inspector jefe de los Mossos en la comisaría de Sant Martí de Barcelona. Tiene 40 años recién cumplidos. Vive con su sobrina Silvia, hija de su hermana Eva, que fue asesinada. Se lleva muy mal con su padre Andreu Giralt, que hace mucho tiempo que les abandonó. Suele llevar bandolera. Tiene una diana de dardos en su despacho. Como melodía de móvil  tiene The man who sold the world. Le gusta Paul Auster. Conduce un viejo Peugeot, donde escucha a David Bowie.

En su casa tiene una tele con pantalla plana de 50′. Recuerda escenas de Seven y otra de El silencio de los corderos, ese primer plano de los labios pintados del asesino, diciéndose a sí mismo que se follaría vivo. Durante toda la escena suena Good Bye Horses, de Q Lazzarus. Come con su compañera Torres en un chino de la calle Ramón y Cajal. Utiliza gafas para tomar notas en su libreta negra. A veces se pone borde con sus compañeros, tiene un carácter difícil y es un pelín egocéntrico. Carraspea profundamente y escupe en la papelera. No obstante, en el fondo tiene un buen corazón. Utiliza un Zippo que le regaló Silvia. Es un formidable policía.

  • Otros personajes :

Guillermo Ferre es subinspector, excéntrico, un joven mosso de 33 años. Mide cerca del metro noventa. Tiene el pelo de un color castaño casi rubio, corto, rizado y rapado por debajo de las orejas. Es muy delgado, viste pantalones pitillos y jerseis ceñidísimos con muchos colores. Es budista, lleva tatuado en el omoplato izquierdo el nudo infinito budista. Vive con su novio Alejandro en Sarriá.

Gabriel Pérez “Gabi”, inspector, amigo de César, aunque han tenido algún roce en el pasado. Está casado con Miranda, que está embarazada. Suele escribir con un bolígrafo Bic.

Roberto Bengoa es médico forense. Conduce un Opel Corsa blanco. De mediana estatura, con el pelo rubio, liso y largo, recogido en una coleta. Lleva gafas con las monturas al aire, botas de plástico y un anticuado maletín negro rectangular con cierre metálico. Obsesionado con la lectura, recuerda La dama del lago, de Chandler.Rjh9Afhn_400x400

Dalia Torres es inspectora, de ojos verdes, blancuzca tez y divertidas pecas, pelo rojizo y nariz demasiado larga. Viste un conjunto de chaqueta y pantalón negros. Es delgada como un palitroque. Tiene una relación especial con Giralt.

Álvaro Dávila es un joven agente, hijo del comisario Dávila.

Raul Cárnedo es el jefe de la Guardia Urbana de Calella

Nuria Bengoa es una famosa y muy buena profiler. Hermana de Roberto, el médico forense. Es ciega. Tiene un gato, Piticli. Está leyendo Moby Dick.

  • Comentario

Me ha gustado mucho la segunda entrega del inspector Giralt. Una novela negra en la que la tensión va subiendo a medida que avanza la investigación. Nuestro sabueso y su equipo tienen que enfrentarse a un posible asesino en serie que mata mujeres jóvenes dejándolas morir de inanición. Giralt es un excelente policía, pero un borde con sus compañeros. Afloran constantes recuerdos de su hermana asesinada, no quiere ni hablar con su padre, su madre está muy enferma y algún amor del pasado reaparece. La manera en la que aparecen los cadáveres encontrados recuerda a los que dejaba un homicida conocido como “el Encerrador”, al que Giralt mató de un tiro en la cabeza. O no estaba muerto o le ha salido un imitador. Lo dicho, lectura noir muy recomendable para pasar estos días de calor con una cervecita fría al lado.

Anuncios

La pieza invisible

El inspector jefe de policía César Giralt es el principal protagonista de la novela La pieza invisible (2015), del almanseño Pedro Martí Martínez.

César Giralt es inspector jefe de los Mossos d’Esquadra en la comisaría de Sant Martí en Barcelona. Lleva once de sus 38 años en el cuerpo. Su barba empieza a ser canosa. Fuma a menudo. Viste chaqueta negra y camiseta blanca, que huele a jabón de Marsella. Conduce un Peugeot. Tiene una diana en la pared de su despacho para tirar dardos. Juega al ajedrez con su compañero Gabi. Se va unos días de vacaciones por la Costa Brava. Está leyendo “Leviatán” de Paul Auster y, en otros momentos, lee a Murakami. Adora la música clásica, y también escucha a Dire Straits. En la tele ve “Kill Bill” primera parte, que le gusta mucho. Compra en el “Consum” que hay al lado de su apartamento. Pide una pizzas Carbonara a “La Verónica” y, en otra ocasión, también se come un kebab mixto con mucho queso; o una napolitana con chocolate. La Sagrada Familia le parece preciosa. Adopta un perro, Aníbal, muy viejo y que solo ve por un ojo. Durante un tiempo su sobrina Silvia viene a vivir con él. Es hija de su hermana Eva, que murió asesinada, y a la que recuerda mucho. La madre de César lleva 10 años ingresada en un geriátrico.

Otros personajes:

Gabriel Pérez, Gabi, es subinspector, amigo de César, casado con Miranda, que por cierto cocina muy bien. Tienen la casa llena de discos, de Pink Floyd, Neil Young, Neil Armstrong, Charlie Parker o John Coltrane.

Celia Rivas es una agente comercial, de 29 años. Conduce un Volkswagen Polo negro. Muy atractiva. Su marido, el inspector de policía Marcos Vidal, parece que se ha suicidado.

Dalia Torres, subinspectora de Mossos. Tiene 32 años, mide 1,73, muy delgada. De melena rojiza terminada en una coleta larga. Su nariz es demasiado larga para una cara tan fina. De piel pálida, poblada de pecas de un leve tono marrón. Viste un abrigo negro que le llega hasta las rodillas de unos desgastados vaqueros azul marino. Bebe Absolut con zumo de naranja natural. Conduce un Renault Megane. Le gusta mucho el mar. Por las noches, mientras duerme, le suele poseer el espíritu de Leo Messi y las sábanas aparecen en el suelo a los lados de la cama.

Clara Arribas es comisaria. Tiene 53 años. Una mujer relativamente alta, con los pómulos y la frente ligeramente arrugados. Lleva el pelo de color caoba, artificial por supuesto, recogido con una coleta. Sus ojos, de un color marrón meloso, se refugian detrás de unas gruesas gafas de pasta. Algunos la llaman la mujer de hielo. Está leyendo las “50 sombras de Grey“.

Enric Dávila, comisario, de 61 años. Es un gran policía, audaz y ambicioso. Canoso, viejo, gordo y exageradamente alto.

Eugenio Marín es médico forense. Un hombre joven de veintipocos años de edad, pelo rizado y una barba irregularmente distribuida. De apariencia moderna, viste unos pantalones de pitillo que lleva debajo de su bata blanca.

Alonso Milá es un veterano inspector jefe, que no se lleva nada bien con Giralt.

David Torné, Alvaro Dávila y Pereda son otros agentes.

Me ha gustado mucho La pieza invisible. Típica novela negra con policía de carácter fuerte y problemático, enfrentado a sus superiores y al mundo en general. Borde y solitario, pero tiene su corazoncito. Unos enigmáticos suicidios ponen a nuestro sabueso en una pista que va más allá, mucho más allá, de lo que parece. Bandas de mafiosos y traficantes, un asesino terrorífico, corrupción policial y un inspector de policía muy testarudo y persistente, que no da su brazo a torcer de ninguna de las maneras. Y pequeñas dosis de humor, sexo y crítica social a la prensa, televisión … Lo dicho, una recomendable novela negra que te engancha desde los primeros capítulos.

Pedro Martí Martínez nació en Albacete en 1988, aunque ha pasado la mayor parte de su vida en Almansa. Amante del cine y la literatura. Este libro, La pieza invisible, es su primera novela, pero parece ser que su autor ya está trabajando en la siguiente, también con César Giralt como protagonista, que llevará por título Donde lloran los demonios.