Carne de primera

El inspector Juanito Proaza es uno de los protagonistas de la novela Carne de primera (2015), del autor Rafael Estrada. Es la segunda entrega de la trilogía del policía Proaza. La primera, Ángeles de sangre (2013), ya la comentamos en una entrada anterior de este mismo blog.

Proaza sigue siendo inspector del Grupo de Homicidios de la Policía Judicial de Cartagena. De 24 años. Con su perilla. Su novia Virginia. Y sus camisetas negras de Paradise Lost o Iron Maiden. Acude a clases de aikido. Desayuna un café con dos donuts en la cafetería de la policía. No le gusta que le llamen Juanito en el trabajo. Saborea la cerveza muy fría y le gustan las marineras cuando va de picoteo. Su madre le prepara una paella con caramales. Conduce un viejo Opel Corsa y mientras tanto va escuchando un CD de Paradise Lost.

Aurora Marín es inspectora, de baja estatura, muy perspicaz, se lleva muy bien con Juanito. Tiene tanto protagonismo en esta novela como nuestro sabueso.

Marcelino Barba es inspector jefe. Está preparando oposiciones para comisario.

Paco Garrido es otro inspector. Conduce un Ibiza cochambroso, su aliento apesta a tabaco.

Said Garuso es el informático encargado del mantenimiento de la comisaría. Delgado, fibroso, con atuendo punkarra y un tatuaje tribal en el cuello que se pierde bajo la camiseta.

Adolfo Utrero es otro agente. Octavio de la Mata es el comisario y Rosa Márquez su secretaria.

Gonzalo Luzón es el forense y Oscar Piédrola su ayudante. Un hombre poco expresivo que suele comunicarse más con el silencio que con las palabras.

Andreu Baró es subinspector en prácticas, mosso d´Esquadra. Tiene novia, Natalia.

Me ha gustado esta Carne de primera. Una narración con dos temas de investigación, el tráfico de órganos para su venta y trasplante; y el maltrato animal. El inspector Juanito Proaza y casi en la misma misma medida la inspectora Marín, protagonizan unas arduas indagaciones. Quieren descubrir quién está detrás de unos asesinatos a cuyos cadáveres les falta alguno de sus órganos vitales. Por otro lado, activistas contra el maltrato animal que perpetran atentados, provocan incendios, hacen pintadas…. Y vegetarianos y veganos, que son capaces de llevar hasta el final sus ideales.

La dedicatoria de esta novela dice:

«Vivimos de la muerte de otros,
somos como cementerios andantes.
Llegará el momento en que el hombre verá
el asesinato de los animales como
ahora ve el asesinato de los hombres»

Leonardo Da Vinci
  

Ángeles de sangre

El inspector de policía Juanito Proaza es el principal protagonista de la novela «Ángeles de sangre» (2013), del escritor y dibujante Rafael Estrada.

Proaza es un joven inspector de la Policía Judicial de Cartagena. Procede de la Academia de Policía de Ávila. Callado, parece distraído, con su ridícula perilla, sus vaqueros raídos y los auriculares del mp3 sobresaliendo del bolsillo de la camisa. Piensa que se ha hecho policía por su afición a los libros y a las películas policíacas. Se ha leído una tras otras las novelas de Ed McBain, su favorito, Carvalho o Marlowe. Escucha el sonido machacón de Metallica golpeándole el cerebro, el «Breaking the Law» de Judas Priest; o la voz abierta y desgarrada de Bruce Dickinson y su grupo Iron Maiden. Juanito conduce un Opel Corsa. Suele consultar las noticias en meneame.net. Vive en un pequeño apartamento alquilado en San Javier, frente al Parque de Almansa. Porta una pistola Heckler and Koch USP . Para alguna localización utiliza Google Maps. Con Virginia, que había sido su novia formal, se sigue viendo y se siguen enrollando.

Otros personajes:

Paco Garrido es inspector. Aunque tiene su diferencias con Proaza, acaban trabajando conjuntamente. De mirada oblicua, nunca mira de frente, prominente nariz. Su sonrisa es taimada y socarrona. Conduce un Ibiza blanco. Le gusta la cerveza y Joaquín Sabina.

Aurora Marín es inspectora. Juanito la conoció en un curso de aikido que impartió el maestro Nobuyoshi Tamura a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de la región. Se llevan muy bien.

De la Mata es el comisario. Un hombre enérgico, de mirada imperturbable, al que todos admiran por su fama de policía honesto. Es el policía de la región que más casos ha resuelto.

Barba es inspector jefe. El más veterano de todos. Es un hombre de complexión ancha y recia. Con la cabeza perdida entre los hombros y la habilidad de hacer que las sillas crujieran bajo su peso.

Utrero es otro inspector.

Rosa Márquez es la secretaria. Piedra angular del grupo de homicidios. Divorciada y con una hija, que la llevaba de cabeza. A pesar de sus muchos y variados problemas familiares, nadie la había visto nunca desmoronarse.

Y Luzón, que es médico forense. Un hombre maduro de piel clara, alto, encorvado, con abundante pelo negro y las sienes salpicadas de canas.

Me ha gustado «Ángeles de sangre». Típica novela negra de asesinatos en serie y grupo de policías investigando. Llama la atención que la acción transcurre en un pueblo de provincias, donde no parece que pueda haber asesinos tan crueles y despiadados; y que la investigación la dirija un jovencísimo inspector, Juanito Proaza.

 «Lo que en un principio parece un caso fácil, puesto que todo apunta a un único sospechoso, acaba convirtiéndose en una investigación a tumba abierta donde se destapa el horror: una sórdida red con muchos tentáculos que pone al descubierto el lado más perverso del ser humano.»

Rafael Estrada es dibujante y escritor. Empezó con tiras de humor para La Codorniz y Segundamano. Como dibujante de cómics ha colaborado, entre otros, con Comix Internacional, Cimoc, Rambla 84, El Ecologista o Makoki. Actualmente se dedica a la literatura y la ilustración de libros. «Ángeles de sangre» es su brillante debut en el género negro, que además le valió para ganar ganar del I Premio Megustaescribir.com . Esta novela, según confiesa su propio autor, es la primera de una trilogía que ha pensado escribir, donde se mezcla lo policial con el terror.