La mujer que no existió

81If7+STqILZoe Whittaker, una mujer joven y bella, es la principal protagonista de la novela La mujer que no existió (2016), de la autora estadounidense Kate Moretti.

Zoe lleva un año, más o menos, casada con un magnate de Wall Street, Henry Whittaker. Vive en un apartamento de ensueño en el barrio neoyorquino de Tribeca y una maravillosa casa a las afueras. Zoe es ahora miembro de la élite social de Manhattan y de una de las más prestigiosas organizaciones filantrópicas de la ciudad. En la Sexta Avenida se queda mirando el escaparate de “La Fleur d’Elise“. Antes de conocer a Henry trabajaba en una floristería. El inicio de la relación con su marido le recuerda la película “Pretty Woman“, sin todo el asunto de la prostitución. Le gusta el Pinot grigio. Lleva un piercing en la ceja. Recuerda mucho a su madre de acogida, Evelyn, que murió hace cinco años. Le gustaría encontrar a su madre biológica a la que nunca llegó a conocer.

Otros personajes:

Henry es el marido de Zoe, un tiburón de Wall Street. De cuarenta años, musculoso. Tara era su anterior mujer, que padecía agorafobia. Cuando se enfada se le dilatan las aletas de la nariz y cuando está contento, conduciendo, da golpecitos en el volante al ritmo de los Rolling Stones.

Penny es el ama de llaves, limpiadora y cocinera de los Whittaker. Tiene unos 60 años, pero parece mayor. Tiene la piel castigada, como si se hubiera expuesto demasiado al sol, tostada como una pasa. Prepara una cena ligera, un finísimo carpaccio de atún sobre una cama crujiente de achicoria roja y una hogaza de pan crujiente con un poco de ajo y un chorrito de aceite. Lleva la corta melena gris recogida en un moño bien apretado.

Cash Murray es periodista y fotógrafo. Conduce un Honda de segunda mano, que aparca en el garaje de su madre. Esta leyendo Mientras agonizo, de Faulkner.

Maslow es detective, un hombre amable pero agobiado, con gafas poco favorecedoras y el cabello demasiado largo. No tiene canas, no parece un tipo duro, más bien parece un contable agotado.

Yates es agente de policía. Al sonreír, se le forman unas profundas arrugas en las comisuras de los labios. Tiene la nariz grande, las pestañas largas y los labios carnosos. Una cicatriz muy larga que le recorre la mandíbula.

y Lydia, Molly McKay, Mick, Rosie …

Comentario:

Me ha gustado La mujer que no existió. Es un thriller psicológico o emocional, muy de moda en estos tiempos. La narración va mostrando, poco a poco, acontecimientos del pasado que ayudan a entender el presente y, como suele ocurrir en estos casos, nada es lo que parece. El pasado lo marca todo. Secretos y mentiras. Maltrato y poder.

La autora:

Kate Moretti es autora best seller de The New York Times. Miembro de la Women’s Fiction Writers Association y de la organización Sisters in Crime, y directora de marketing de Tall Poppy Writers, es también ganadora del Readers’Choice Award 2013.

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