Donde los escorpiones

donde-los-escorpiones-lorenzo-silva-portadaEl subteniente Bevilacqua es el principal protagonista de la novela Donde los escorpiones (2016), del escritor madrileño Lorenzo Silva. Es la novena entrega de esta saga.

El subteniente Bevilacqua, él prefiere que le llamen “Vila”, ya ha cumplido los 50. Últimamente ha engordado entre cuatro y cinco kilos. Es enviado a Afganistán con un equipo de guardias civiles a investigar la muerte de un militar español que ha aparecido degollado. Vila está leyendo “Buskashi” de Gino Strada, que recomendaban en el programa “El ojo crítico” de RNE. Recuerda pasajes de “El pozo” de Juan Carlos Onetti.

Otros personajes:

Virginia Chamorro, “Vir”, es la sargento primero, inseparable de Vila. Llevan muchos años trabajando juntos. Chamorro tiene 40 años y lleva casi 20 de servicio. Parece que no está pasando por un buen momento sentimental.

Pereira es general y Rebollo comandante de la Guardia Civil.

Arnau es cabo, y Salgado es cabo primera, ambos viajan a Afganistán en el equipo de Vila. Inés Salgado está soltera, sin compromiso y sin cargas familiares. Siempre vestida muy a la moda y con un impecable arreglo capilar.lorenzo-silvajo

Atienza, antes López, es brigada. Ha trabajado en Tráfico, en Información, en Policía Judicial y en Asuntos Internos. Conoció a Bevilacqua muchos años atrás. Es un tipo cachazudo y risueño.

Kirkpatrick en un comandante que también viaja, en otro equipo, a Afganistán. Su apellido es herencia de un abuelo irlandés. Esta leyendo “Afgantsy” de Rodric Braithwaite.

Pardo, Pedro o Ruano, un brigada de aviación a la que le gusta escuchar Carrusel Deportivo. Son diferentes oficiales y soldados que están destinados en la base donde Vila y su equipo han aterrizado para investigar la muerte de un militar español.

Me ha gustado Donde los escorpiones. Es una novela con un inicio tranquilo. Hasta la página 150 no empieza la investigación propiamente dicha, muy bien ambientada en la base española de Herat en Afganistán y alrededores. Sus protagonistas con sus neuras, su forma de ser, la relación con los tártaros, el ambiente hostil, el clima extremadamente caluroso, el polvo del desierto y los escorpiones, todo forma parte del decorado. Como en la anteriores novelas de esta serie, el subteniente Bevilacqua llegará hasta el final, aunque le cueste mucho sudor y se encuentre con un hecho desconcertante.

Novelas de la serie Bevilacqua:

– El lejano país de los estanques (1998)

– El alquimista impaciente (2000)

– La niebla y la doncella (2002)

– Nadie vale más que otro (2004)

– La reina sin espejo (2005)

– La estrategia del agua (2010)

– La marca del meridiano (2012)

– Los cuerpos extraños (2014)

– Donde los escorpiones (2016)

Anuncios

La marca del meridiano

El brigada de la Guardia Civil Bevilacqua es el principal protagonista de la novela “La marca del meridiano”(2012), del escritor Lorenzo Silva. Es la séptima entrega de esta saga, ver anteriores entradas de este blog.

Rubén Bevilacqua tiene 48 años. Su hijo ha empezado la universidad. Como politono en su móvil de llamada tiene a Freddie Mercury. Le gusta el yogur de pera con trocitos. Está leyendo el último libro de Michel Houellebecq. Va al cine con su hijo a ver “La cosa“; y en la tele ven la tercera temporada de “Breaking Bad“. Sigue pintando miniaturas de guardias civiles. Para despertarse tiene el himno de la legión. Escucha en su iPod “L´animale” de Battiato. Recuerda una frase de Carmen Riera “Te deix, amor, la mar com a penyora” Te dejo, amor, en prenda el mar. Recuerda su pasado en Montevideo, en esa esquina entre la calle Carlos Gardel y la calle Río Negro donde aprendió a mirar la línea gris del Río de la Plata.

Otros personajes: la sargento Virginia Chamorro, Virgi para su brigada. Lleva el cabello corto de color castaño, desayuna café con leche y una magdalena, recuerda que le gustaba la geometría, tiene cierta aversión hacía todo lo catalán. Chamorro en esta novela tiene menos protagonismo que en las anteriores. Eso si, se está convirtiendo en la confesora particular de Bevi, quien le cuenta sus secretos del pasado. El joven guardia Arnau les acompaña; y a su lado se va haciendo mayor. En su iPod lleva canciones de Coldplay y Beyoncé, entre otros. Rebollo es el nuevo jefe de Bevi, comandante y ocho años más joven que él. El coronel Pereira, que es el jefe de todos. Salgado es cabo, veterana con espolones a quien es imposible impresionar, con fama de ser la más maciza de toda la unidad. Lucía es una guardia nueva. Y López, que es de los SAI (Asuntos Internos). Además de diferentes policías, guardias civiles y mossos que van apareciendo en la investigación, que transcurre entre Logroño, Barcelona y Cantabria.

Me ha gustado “La marca del meridiano”, con el brigada Bevilacqua y sus neuras a tope. Una intensa y bien narrada investigación, situada entre La Rioja y Cataluña. Lo que en principio es averiguar quién ha asesinado a un antiguo miembro de la Guardia Civil, ya retirado pero haciendo trabajitos de seguridad, se convierte en una lucha contra la corrupción y el tráfico de drogas. Es un auténtico panegírico hacia la Guardia Civil; y a veces creo que cae en tópicos cuando hablan de los “catalinos” o de “los de la txapela”, aunque trata de suavizar las diferencias entre las diferentes policías, guardias civiles, nacionales y mossos. Una buena novela negra que ganó el Premio Planeta 2012.

Lorenzo Silva nace el 7 de junio de 1966 en el barrio madrileño de Carabanchel. Estudia Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Con “El alquimista impaciente” ganó el Premio Nadal del año 2000. Otra de sus novelas, “La flaqueza del bolchevique”,  fue finalista del  mismo Premio Nadal en el 1997, que fue adaptada al cine por el director Manuel Martín Cuenca. Colaborador en periódicos y revistas del grupo Vocento, El Mundo, ABC o El País. Además de novela tiene publicados varios libros sobre narrativa infantil y juvenil y ensayos diversos.   

DEDICATORIAS

Hoy no vamos a escribir sobre ningún detective, sobre ninguno de nuestros sabuesos. Escribiremos algo sobre sus creadores, los autores que dan vida a nuestros investigadores. Vamos a reseñar algunas de sus dedicatorias, esas palabras de agradecimiento o reconocimiento que hacen los escritores antes de empezar a narrarnos sus historias. Algunas dedicatorias son a familiares o amigos, algunas son tristes y otras sosas, y algunas otras enigmaticas.

En “La leona blanca” Henning Mankell escribe: A mis amigos de Mozambique. En “El ojo de Eva” Karin Fossum: A mi padre. En “C de Cadaver” Sue Grafton: Para los hijos que me eligieron: Leslie, Jay y Jaime. En “Nombrar a los muertos” Ian Rankin dedica: A todos los que estaban en Edimburgo el 2 de julio de 2005. El escritor griego nacido en Estambul, Petros Markaris en “Defensa Cerrada”: A Josefina siempre. Patricia D. Cornwell en “Punto de partida” escribe sin ningún rubor: Con amor a Barbara Bush (por la diferencia que marcaste).

Enfín, nos reponemos un poco y seguimos:

Uno de casa, Lorenzo Silva en “La estrategia del agua” escribe: Para mis hijos. Para mis padres. En “No acosen al asesino” José María Guelbenzu: Al amigo inolvidable Juan García Hortelano. Andy Oakes en “El primer ciudadano”: Este libro está dedicado al club de futbol Manchester United, a sus jugadores, pasados y presentes….. a su entrenador, sir Alex Ferguson, y a la memoria del gran Matt Bubsy. Kathy Reichs, la creadora de la antropóloga forense Temperance Brenna, en “La huella del diablo”: A todos los que sobrevivieron a la gran tormenta de Quebec de 1998. Nous nous souvenons.

Y para ir terminando (por hoy):

Dennis Lehane en “Plegarias en la noche” dice: Para mis amigos John Dempsey, Chris Mullen y Susan Hayes, que me permitieron usar algunas de sus mejores líneas, y no me han demandado. Y para Andre, a quien echamos profundamente de menos. En “La hija del enterrador”, Elizabeth Bloom proclama: Dedicado a la memoria de Shakespeare, Perro Maravilla, 1992-2005, el mejor amigo para una niña y excelente numen. El gaditano Juan Bolea en “Los hermanos de la costa”: Para Belen y Belen.

Y la última:

Michael Connelly en “Último Recurso” dedica: A los detectives que han de asomarse al abismo.

EL VILA Y LA CHAMORRO

Lorenzo Silva ha publicado seis novelas, con la pareja de guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro como protagonistas.
Sus títulos: El Lejano país de los estanques (1998), El alquimista impaciente (2000), La niebla y la doncella (2002), Nadie vale más que otro (2004), La reina sin espejo (2005), y La estrategia del agua (2010).
Bevilacqua, que al principio de la serie es sargento, ya es brigada en la última entrega. Dice que su extraño apellido se debe a que su padre era uruguayo y su bisabuelo italiano. Licenciado en Psicología. Divorciado, con un hijo que comparte custodia con su ex mujer, a la que recuerda como una actriz que hacía siempre de mala, Bárbara Stanwyck. En La estrategia del agua tiene 45 años.
Chamorro, que empezó como Guardia Segunda, siguió como Cabo, y ahora es Sargento. Su padre es Coronel de Infantería de Marina. Antes de sucumbir a su vocación militar, había tocado la guitarra y desarrollado algunas otras colaboraciones indefinidas en su parroquia. Le gusta la astronomía, y tuvo un novio en los antidisturbios, al que el Vila llamaba el increíble Hulk o Conan el Bárbaro, con el mosqueo de la Chamorro.
Aparece como su Comandante, ahora Teniente Coronel, Pereira, su jefe, un hombre conservador donde los haya.
El Vila y la Chamorro, una pareja con una química especial que no sabemos hasta dónde puede llegar. Excelentes y muy trabajadas sus investigaciones en estas seis entregas.
Lorenzo Silva nació en 1966 en Madrid, más concretamente en el popular barrio de Carabanchel. Estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Tiene más de una veintena de libros publicados. Con El alquimista impaciente, ganó el premio Nadal del año 2000.