Un lugar a donde ir

La guardia civil Valentina Redondoportada_un-lugar-a-donde-ir_maria-oruna_201611241638 es la principal protagonista de la novela Un lugar a donde ir (2017), de la abogada y escritora viguesa María Oruña.

Redondo es teniente de la UOPJ (Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil), en la comandancia de Peñacastillo, Santander. De belleza humilde y sencilla, sin artificios ni maquillaje, absolutamente natural. De mirada gatuna, inteligente y comedida. Tiene los ojos de diferente color, uno verde, brillante, magnético; y el otro negro y opaco, como el tizón de una hoguera. Está doctorada en Psicología Jurídica y Forense. Tiene una hermana, Silvia. Su hermano mayor murió a causa de las drogas. Vive en un apartamento frente a la playa del Camello. Conduce un viejo Alfa Romeo. Utiliza pijamas de franela.

Otros personajes:

Jacobo Riveiro es sargento, mano derecha de Valentina. Casado con Ruth, tienen dos hijos pequeños.

Clara Múgica es forense. Es pequeñita, delgada, rubia trigueña, de unos 50 años. Siempre con su inseparable sierra Stryker. Su marido, Lucas, también es médico. La madre de Clara se suicidó. Almudena Cardona es su ayudante.

Sabadelle es subteniente del equipo de Valentina. Vive en Astillero. Es un hombre bajito, con cierto sobrepeso y malhablado. Está graduado en Historia del Arte y tiene un máster en Arqueología y Ciencias de la Antigüedad. Chasquea la lengua de satisfacción consigo mismo. Forma parte de un grupo de teatro, que suele actuar en el teatro Miriñaque de Santander.

Jorge Talavera es juez. Fornido y orondo, afable y bromista. La forma en que tramitaba los protocolos judiciales y su burocracia era intachable y no muy habitual.

Torres y Zubizarreta  son dos guardias jóvenes.

Roberto Camargo es cabo, con carácter.

Marcos Caruso, capitán de ascendencia italiana, moreno, de casi 50 años con un porte muy atlético.

Lorenzo Salvador es el jefe del Servicio Criminalista, SECRIM. Tiene 48 años, estatura media, cabello liso y peinado con mimo. De incipiente barriguita, se conserva aceptablemente bien.000064026_1_Maria_Oruna_1_(c)_Javi_Collazo_201701111759

Olivier es la pareja de Valentina. Tiene 36 años. Es londinense de nacimiento y vive en Villa Marina, una magnifica mansión colonial a los pies de la recogida playa de la Concha. Bebe whisky escocés Balblair. Escucha a Matt Simons cantando Catch & Release.

Además, Paolo Jovis, geólogo, Marc, Helder, Arturo, y la profesora de Arqueología Wanda Karsávina.

Me ha gustado Un lugar a donde ir. Es una narración que tiene tres frentes abiertos, que parece difícil que vayan finalmente a encontrarse. Por un lado, la aparición del cadáver de una joven en unas ruinas medievales, vestida con una especie de túnica del medievo. Por otro, un grupo de jóvenes de diferentes nacionalidades que se dedican a la espeleología y a la arqueología y que van de un lugar a otro del planeta excavando y visitando cuevas. En tercer lugar, el novio de nuestra teniente protagonista que está tratando de buscar a su hermano desaparecido. Esta última historia con un perfil muy bajito.

Aparecen más asesinados, todos ellos llevan una moneda muy antigua encima. Nuestra sabuesa protagonista y su equipo de guardias civiles no paran de investigar. Encontraremos a lo largo de la novela muchos datos, sobre todo acerca de Cantabria, sus lugares, con especial mención a la multitud de cuevas que hay en la zona. También a veces aparece un lado romanticón, sobre todo en las relaciones de Redondo, que hacen un poco light el lado oscuro que tiene que tener una novela negra. Lo dicho, entretenida y de ágil lectura, se pasa un buen rato con Un lugar a donde ir.

María Oruña (Vigo, 1976) además de escritora es abogada. Antes de esta novela que hoy reseñamos publicó otra, Puerto escondido (2015), con el elenco encabezado por la misma teniente de la guardia civil Valentina Redondo. Esta primera novela le supuso un exitoso debut, siendo traducida al alemán, al francés y al catalán.