La luz azul de Yokohama

738-8_luz_azul_de_yokohama_la_websiteEl inspector de policía Kosuke Iwata y la joven subinspectora Noriko Sakai son los protagonistas de la novela La luz azul de Yokohama (2016), del autor londinense Nicolás Obregón.

Iwata es inspector, destinado en la Unidad de Homicidios de la Policía Metropolitana de Tokio. Nació en Miyama. Viste vaqueros y un jersey grueso de cachemira gris. Conduce un Isuzu 117 Coupé de 1979. Ha estudiado en Estados Unidos, Ciencias Políticas en la Universidad de California Los Angeles (UCLA); y formación policial en el Miramar College de San Diego. Acaban de darle su placa y una SIGSauer P232. En el equipo de casa escucha el “Impromptu número 3 en sol bemol mayor, opus 90“, de Schubert. Desayuna café con jarabe de goma y una macedonia de frutas. A media mañana compra una ración de gyozas de gambas y verduras. Almuerza dos onigiri y una bebida con gelatina de plátano. Adquiere un billete para el tren bala a Nagano y sube al Asama 573. Recuerda su niñez en un orfanato.

Sakai es una joven policía, auxiliar de Iwata. Nació en Kanazawa. Suele vestir traje gris y una blusa blanca bien planchada, con un collar fino de oro en forma de mariposa. Lleva el pelo recogido en una coleta hecha con prisas. Siempre va acompañada de su bolso de cuero verde y de su viejo cárdigan oscuro. Le gusta sorber el chocolate caliente.

Otros personajes:

Isao Shindo es el inspector jefe. Un hombre alto y calvo, que sobrepasa los 50. Tiene una vieja fractura en la nariz. Su despacho está lleno de archivadores, carpetas de casos y manchas de café. Nada de objetos personales, ni fotografías, ni condecoraciones, ni dibujos infantiles.

Eguchi es doctora forense. De mediana edad y estatura baja. Lleva el pelo recogido en una coleta alta y tiene notas escritas en el dorso de ambas manos. Las yemas de los dedos, amarillas de la nicotina. Silba la canción de David Nevue Greensleeves

Fujimura es el superintendente, de mostacho fino y dudosa ética.

Hatanaka es un joven agente de la policía de Tokio. Tiene una cara que parece un huevo frito. Acaba llevándose bien con Iwata.

Taba es policía de la comisaría de Chóshi y antiguo compañero de nuestro sabueso protagonista. Fuerte, alto, torpe y brusco, no parece japonés.

Yoji Yamada es un poli encargado de la División de Cultos y Grupos Religiosos. Bajo y fornido, de entre 35 y 40 años. Tiene un rostro juvenil, a pesar de las canas y la calva incipiente. Un bigote fino le da la apariencia de un hombre que no está en sincronía con su época.imagen

Y el inspector jefe Morimoto y sus secuaces Horibe, Moroto y Tatsuno, ex de la jakuza.

Comentario:

Me ha gustado La luz azul de Yokohama. Es un thriller policiaco y negro negro, con un protagonista muy potente, el inspector Kosuke Iwata. Es un gran investigador, al que ronda la muerte en varias ocasiones. Todo comienza cuando Iwata se hace cargo de un caso tan perturbador como complejo: una familia de cuatro miembros ha sido asesinada cruelmente en su propia casa el día de San Valentín. Aparece un sol negro pintado en el techo. Y al padre le han arrancado el corazón. Todo parece indicar que estamos ante un asesino perteneciente a  alguna secta … y aparecen nuevas víctimas. El asesino en serie del Sol Negro. Iwata tiene problemas personales, de identidad, y con alguno de sus jefes que le quieren separar del caso. Lectura recomendada para amantes de la novela policiaca y de thrillers trepidantes.

El autor:

Nicolás Obregón nació en Gran Bretaña, de padre español y madre francesa. Pasa la niñez y juventud entre Londres, donde se graduó en el Birkbeck Creative Writing y Madrid. La novela que hoy reseñamos es la primera con el inspector Iwata de protagonista. Ya tiene publicada la segunda Sins as Scarlet (2018), que esperamos no tarde mucho en llegar a nuestro país.